Medicina alternativa

Uno de los consejos más comunes en la televisión es que al sentir la primera señal de un resfriado, dolor de estómago o de articulaciones, todos debemos salir corriendo a la farmacia en busca de medicamentos. Pero para muchos latinos en Estados Unidos, su primera reacción a estos síntomas es la de llamar a su madre o abuela para preguntarles cómo se prepara ese remedio casero que ellas siempre les daban cuando eran chicos. Con la receta en mano, el siguiente paso por lo general es visitar una botánica local en busca de los ingredientes adecuados.

alternativa1Las botánicas son tiendas que venden plantas medicinales, objetos religiosos y otros artefactos para el tratamiento de dolencias físicas y espirituales. Las personas frecuentan las botánicas porque les ofrecen un ambiente familiar, terapias que se ajustan a sus raíces y consejos espirituales para curar enfermedades; todo esto en su propio idioma y en el contexto cultural adecuado. Estas tiendas son lugares donde las tradiciones médicas populares se han combinado con las religiosas por siglos.

Un ejemplo es Nearco Rodríguez, estudiante de enfermería de 28 años de edad, nacido en República Dominicana y que vive en Brooklyn, NY desde 1996. “ Si yo siento que me duele la garganta, me preparo el remedio que mi mamá me daba de niño”, dice Rodríguez mientras se sirve una taza de té de manzanilla, anís estrella, canela, té de tilo, con unas gotas de jugo de limón y una cucharadita de miel de abejas. “Primero me tomo este remedio antes de buscar cualquier otro medicamento” agrega él. “Los ingredientes los consigo yendo a una botánica que queda cerca de mi trabajo en el Bronx o también los puedo comprar en el supermercado”.

Unas décadas atrás, las botánicas eran probablemente el único lugar donde se podía encontrar una gran variedad de estas hierbas; ahora, los supermercados cercanos a los vecindarios latinos también venden estos productos. Además, hay tiendas hispanas que venden productos para la salud como Cuevas Health Foods en Los Ángeles y Dr. Rico-Pérez en Miami y el área metropolitana de New York, que también ofrecen sus propias marcas de suplementos herbales como alternativas a las botánicas.

Hierbas y curaciones

El uso de hierbas para tratar enfermedades leves como gripe o resfriado y problemas digestivos es algo común; ¿pero como será el tratamiento de dolencias crónicas más serias?

Consumer Reports envió a un reportero latino a visitar algunas botánicas localizadas en el área metropolitana de New York y a que pidiera consejos de cómo tratar enfermedades comunes crónicas como la diabetes tipo 2 y la hipertensión, para las que existen medicinas de receta muy eficientes. Nuestro reportero también compró muestras de algunas de las hierbas medicinales recomendadas en las botánicas para evaluar los métodos de empacado, etiquetado e información incluida sobre posibles reacciones adversas. Los resultados de esta investigación revelan aspectos positivos y hechos potencialmente preocupantes acerca de estos productos, e incluso de la práctica de la medicina alternativa en la comunidad latina.

Entre lo positivo podemos resaltar que el solo hecho de entrar en una botánica puede sentirse como una experiencia curativa. Una de las tiendas que visitamos en el Bronx daba la sensación de un relajante oasis urbano donde los sentidos son mimados con afecto. También había altares cuidadosamente decorados y dedicados a santos y dioses en un aire lleno de aromas a incienso. Esta atmósfera es el ambiente perfecto para una consulta con el consejero espiritual de planta, que por lo general es el dueño, y que puede ser practicante del Curanderismo (una forma de medicina popular que incluye remedios herbales), Santería (que también usa el poder curativo de las plantas), Palo (una creencia en los poderes de la naturaleza) o Espiritismo (usan las plantas como agentes purificadores).

Estos negocios ofrecen conexiones a creencias tradicionales que ofrecen ayuda emocional y espiritual cuando usted está luchando con una enfermedad o en tratamiento por una condición crónica; las botánicas son importantes proveedores de cuidado de la salud y bienestar en la comunidad hispana”, dice el doctor José Luis Mosquera, asesor médico de Consumer Reports, y profesor asociado en el programa de medicina integrativa de la escuela de medicina de la Universidad de Arizona en Tucson.

Nuestras visitas a las botánicas no incluyeron consultas espirituales y solo se enfocaron en preguntar acerca de los tratamientos con hierbas medicinales para aliviar la presión alta, la diabetes tipo 2 y la impotencia; que son afecciones comunes.

Desafortunadamente, los consejos que recibimos no fueron tan alentadores como el ambiente del lugar. Los curanderos (o sanadores) nos brindaron una variedad de instrucciones y productos distintos para el tratamiento de estas enfermedades, pero ninguno ofreció información relevante sobre los posibles efectos secundarios o adversos que pueden tener dichos tratamientos o las reacciones riesgosas que pueden ocurrir al tomar una hierba con medicamentos.

Por ejemplo, el dueño de una botánica en el Bronx nos recomendó usar hojas de hibisco (llamada también flor de jamaica) para tratar la hipertensión. Este tratamiento no tiene suficientes bases científicas de su efectividad. Un estudio hecho entre 65 adultos que fue publicado en The Journal of Nutrition (El Diario de Nutrición) en febrero del 2010, encontró que el hibisco disminuía la presión arterial en un período de 6 semanas en adultos con riesgo a ser hipertensos y con hipertensión moderada. El mismo sanador también recomendó palo de Brasil y fenugreco para tratar la diabetes tipo 2 y damiana, sarsaparrilla y  palma enana americana (saw palmetto) para ayudar a la impotencia. Todas las hierbas vendidas venían empacadas en bolsas oscuras de papel sin etiquetas ni indicaciones de uso.

En otra tienda de Jackson Heights en Queens, nos ofrecieron hierbas previamente mezcladas y empacadas para tratar diferentes dolencias. De acuerdo a las etiquetas, estas hierbas importadas desde Perú ofrecían instrucciones tanto en inglés como en español, lista de ingredientes, tabla nutricional y fecha de vencimiento para garantizar frescura.

Nosotros analizamos la evidencia científica disponible sobre las hierbas que compramos y encontramos que todavía no hay estudios clínicos contundentes sobre su eficacia y seguridad de uso.

alternativa3De pequeñas tiendas a grandes negocios

Además de recibir orientación de familiares y de consejeros en las botánicas, algunos latinos también consultan doctores herbalistas que recetan productos para tratar sus afecciones. Por ejemplo, Teresa Alonso, que ensambla productos electrónicos utilizados en equipos aeroespaciales de 59 años y vive en Northridge, California, usa productos herbales para complementar el efecto de las medicinas de receta que usa para tratar el colesterol alto y la hipertensión. Ella va a ver periódicamente a Jaime Cuevas Durán, un herbalista que vende su propia marca de suplementos vitamínicos en Los Angeles.

Alonso nos contó que ella primero aprendió acerca de estos remedios herbales de su madre, y que también los utilizó mientras criaba a sus 2 hijos. “Sin embargo, yo investigo por mi propia cuenta en el Internet antes de empezar a tomar un suplemento nuevo y además lo consulto con mi médico. Por ejemplo, yo tomo agua de jamaica (té de hibisco) para bajar el colesterol y té de hierbabuena o menta para calmar los dolores de estómago”, dice ella.

No se conoce la cantidad de latinos que utilizan este tipo de remedios. Hay estadísticas gubernamentales que muestran que solo el 24% utilizan medicinas y terapias alternativas, comparados con el 26% de los afroamericanos, 40% de los asiáticos y el 43% de los anglosajones. En realidad, estos porcentajes podrían ser mucho más altos debido al bajo número de pacientes que platican de esto con los profesionales de salud. Esto puede deberse a que esperan que sea el doctor o la enfermera quien inicie esta plática y porque no creen que los proveedores de salud sepan mucho sobre estos tratamientos. O puede ser que los pacientes no quieran arriesgarse a que el doctor los desanime de seguir usando estas medicinas alternativas.

La industria de las botánicas no tiene una organización formal. En Estados Unidos, las tiendas latinas que venden productos herbales no están agrupadas bajo ninguna organización que las rija, y no pudimos encontrar estadísticas sobre cuántas botánicas existen. Solo un pequeño grupo de científicos y folkloristas han estudiado algunos negocios ubicados en Los Ángeles, Washington D.C. y en los vecindarios de New York.

Uno de esos especialistas, el doctor Michael J. Balick, vicepresidente de Botanical Science y director y curador del Instituto de Economía Botánica del Jardín Botánico de New York, realizó una larga investigación en la comunidad inmigrante y latina en New York. “Confirmamos el amplio uso de plantas medicinales entre los latinos, en este caso los dominicanos, incluso después de haber migrado a Estados Unidos”, Balick dice.

La transición de la auténtica medicina popular que se basa en plantas tradicionales que crecen en jardines caseros o de manera silvestre, a ventas comerciales como las que ofrecen las botánicas o las yerberías y bodegas puede presentar algunos inconvenientes. Algunos problemas que se pueden presentar incluyen el poder identificar los productos con precisión, garantizar su frescura, evitar la posible contaminación con rastros de metales pesados y pesticidas y las reacciones con medicamentos.

“Hay preocupación en cuanto a la calidad, empezando por el tema de la identificación”, dice Mark Blumenthal, fundador y director ejecutivo del American Botanical Council, una organización sin fines de lucro que se dedica a la investigación y a la educación. Él es también editor de la publicación HerbalGram. “Es difícil saber si los importadores, distribuidores y compradores llevan a cabo algún procedimiento formal de identificación”. Blumenthal también nos explicó como algunas tiendas étnicas (incluidas tiendas herbales chinas e indias) pueden tener una cadena de suministro que a menudo no siguen las mejores prácticas en la selección y la seguridad.

La ley federal  de Salud y educación de suplementos dietéticos (DSHEA por sus siglas en inglés) de 1994, clasificó las hierbas y suplementos vitamínicos como aditivos alimenticios. La agencia de comida y medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) es la entidad con la jurisdicción sobre la seguridad y el etiquetado de los suplementos.

Esta ley le dio instrucciones a la FDA para que crearan “buenas prácticas de manufactura” (GMP por sus siglas en inglés) que fueran claras para ser implementadas en esta industria. Desafortunadamente tuvieron que pasar 13 años antes de que fueran implementadas. La FDA finalmente publicó una lista de “buenas prácticas” en el 2007. En ellas se recomienda la implementación de sistemas de control de calidad, de producción y de procesos, y procedimientos para mantener registros entre muchos otros. Lamentablemente, ninguna de esas recomendaciones son de carácter obligatorio. Esto significa que recae en los dueños de botánicas, al igual que otros agentes de la industria, el tomar la iniciativa voluntaria de mejorar sus controles de calidad y exigirles a sus distribuidores que efectúen pruebas para detectar microbios, pesticidas y posibles adulteraciones.

Ya que hay muy poca, o nula, supervisión efectiva del cumplimiento regulatorio con las GMP por parte de la industria, el consumidor de suplementos dietéticos tiene que ser muy cuidadoso y estar siempre alerta. Si usted compra suplementos fabricados en píldoras, busque los pocos productos evaluados por la Farmacopea de Estados Unidos, que llevan impresas las palabras “USP verified” en su etiqueta. Estos productos han sido evaluados para determinar su identidad, pureza y que no contengan contaminantes peligrosos.

Afortunadamente, algunos dueños de negocios en la comunidad latina están prestando atención. Martín López, socio y gerente de Herbs of Mexico, una cadena de productos herbales con tres sucursales en el sur de California y una tienda virtual, está elevando sus estándares de calidad. “Estamos tratando de validar de forma legítima el uso de estos productos para el cuidado de la salud y el bienestar, y así poder atraer a los clientes que buscan exclusivamente productos orgánicos y libres de parabeno”, dice López.

Además, López insiste que su compañía exige certificados de análisis a sus proveedores, paga por pruebas independientes que verifiquen cualquier presencia de microorganismos (como e-coli y salmonela), esteriliza todos sus productos crudos importados usando vapor de agua, y paga por un seguro de responsabilidad en todos sus productos. En su opinión, para la mayoría de los dueños de botánicas va a ser difícil tratar de implementar muchas de esta estrategias debido a las barreras del idioma y a la falta de entrenamiento formal en administración de empresas.

“Estos mercados no deberían ser encasillados pero tampoco estar exentos de observar los mismos estándares requeridos para otros proveedores de suplementos herbales y dietéticos”, dice la doctora Tierona Low Dog, profesora asociada del Centro de ciencias de la salud de la Universidad de Arizona y directora de becas del Centro de medicina integrativa de Arizona. “Yo pienso que la educación del público es clave y que debe haber un mejor enfoque al comunicarse con los hispanohablantes para que puedan tomar decisiones mejor informadas respecto al uso de hierbas medicinales”, agregó.

Consejos para un uso más seguro

alternativa2Combinar técnicas espirituales y de curación con medicinas y tratamientos convencionales pueden ser una combinación muy potente. “ Todavía tenemos mucho trabajo que hacer para entender bien cómo los latinos usan la medicina alternativa y la complementaria”, dice el doctor David Hayes-Bautista, profesor de medicina y director del Centro para el estudio de la salud y la cultura de los latinos de la Escuela de medicina de UCLA. “ La mayoría de estas hierbas han sido usadas por generaciones pero su uso no está exento de riesgos. El combinar estos remedios populares con la medicina convencional puede ofrecer beneficios para algunos pacientes”.

Si usted está pensando utilizar la medicina herbal, aquí le ofrecemos consejos sobre cómo minimizar sus riesgos.

  • Recuerde que aunque un producto sea “natural”, no significa que sea seguro: Existen plantas (como la belladona y algunos hongos) que son muy venenosas. Algunas hierbas y suplementos pueden causarle daño si está embarazada, amamantando, en espera de una cirugía o si está tomando medicinas de receta para una enfermedad grave o crónica.
  • No mezcle medicamentos y hierbas recetadas por usted mismo: Las medicinas herbales pueden disminuir la efectividad de algunas medicinas de receta, así como incrementar el efecto de otras. Esto puede llevarle a tomar medicinas más o menos potentes de lo que usted necesita en realidad. Por ejemplo, el ajo puede incrementar el adelgazamiento de la sangre de medicamentos anticoagulantes y antiplaquetarios, y aumentar los efectos de ciertas medicinas para la diabetes. El ajo también puede disminuir el efecto de las pastillas anticonceptivas. Por eso, hable con el médico que le recetó estos medicamentos antes de mezclarlos con productos herbales.
  • Busque un practicante certificado: Es importante que usted busque un herbalista experto ya que no todas las partes de una planta producen los mismos efectos. Por ejemplo, el té hecho de  la palma enana (saw palmetto) probablemente no tenga ningún efecto medicinal, ya que el compuesto activo de esta planta no se disuelve en agua. De la misma manera, las diferentes partes de una hierba pueden producir efectos diferentes. La hoja del diente de león puede ser usada como un diurético pero la raíz tiene un efecto laxante. Los remedios hechos de la raíz de sasafrás puede contener safrol, un ingrediente altamente canceroso, y hasta aquellos que dicen “libre de safrol” pueden contenerlo y ser peligrosos.
  • Sea escéptico de suplementos de marcas privadas: Los doctores y practicantes de la salud que le tratan de vender productos de su propia marca pueden resultar problemáticos. Cuando estos productos son vendidos como negocio por la misma persona que los receta, se crea un conflicto de interés para el doctor y pone presión en los pacientes para que los compren. Por estas razones, la Asociación Médica Americana (AMA por sus siglas en inglés) y el Colegio Americano de Médicos (ACP por sus siglas en inglés) aconsejan que si los doctores deciden distribuir productos para la salud sin receta, lo deberían hacer de forma gratuita o al costo. Esto remueve la tentación de ganancia personal que pudiera interferir con la objetividad y juicio clínico del doctor.
  • Considere consultar a un médico especializado en medicina integrativa: “La medicina integrativa es un método de tratamiento holístico o integral, basado en evidencias clínicas, en que se toman en cuenta las tradiciones culturales de los pacientes y se usan como parte de su tratamiento”, dice el doctor Mosquera. Esta disciplina ha ganado tracción a través de los años y ya se practica en algunas de las facultades médicas líderes en el país.

“Hay 50 centros académicos de medicina que pertenecen al Consorcio de centros de medicina integrativa”, dice la doctora Low Dog. “A medida que la evidencia científica crece, la inclusión de estas prácticas en la medicina convencional también aumenta”, ella agrega.

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Medicina alternativa

Uno de los consejos más comunes en la televisión es que al sentir la primera señal de un resfriado, dolor de estómago o de articulaciones, todos debemos salir corriendo a la farmacia en busca de medicamentos. Pero para muchos latinos en Estados Unidos, su primera reacción a estos síntomas es la de llamar a su madre o abuela para preguntarles cómo se prepara ese remedio casero que ellas siempre les daban cuando eran chicos. Con la receta en mano, el siguiente paso por lo general es visitar una botánica local en busca de los ingredientes adecuados.

alternativa1Las botánicas son tiendas que venden plantas medicinales, objetos religiosos y otros artefactos para el tratamiento de dolencias físicas y espirituales. Las personas frecuentan las botánicas porque les ofrecen un ambiente familiar, terapias que se ajustan a sus raíces y consejos espirituales para curar enfermedades; todo esto en su propio idioma y en el contexto cultural adecuado. Estas tiendas son lugares donde las tradiciones médicas populares se han combinado con las religiosas por siglos.

Un ejemplo es Nearco Rodríguez, estudiante de enfermería de 28 años de edad, nacido en República Dominicana y que vive en Brooklyn, NY desde 1996. “ Si yo siento que me duele la garganta, me preparo el remedio que mi mamá me daba de niño”, dice Rodríguez mientras se sirve una taza de té de manzanilla, anís estrella, canela, té de tilo, con unas gotas de jugo de limón y una cucharadita de miel de abejas. “Primero me tomo este remedio antes de buscar cualquier otro medicamento” agrega él. “Los ingredientes los consigo yendo a una botánica que queda cerca de mi trabajo en el Bronx o también los puedo comprar en el supermercado”.

Unas décadas atrás, las botánicas eran probablemente el único lugar donde se podía encontrar una gran variedad de estas hierbas; ahora, los supermercados cercanos a los vecindarios latinos también venden estos productos. Además, hay tiendas hispanas que venden productos para la salud como Cuevas Health Foods en Los Ángeles y Dr. Rico-Pérez en Miami y el área metropolitana de New York, que también ofrecen sus propias marcas de suplementos herbales como alternativas a las botánicas.

Hierbas y curaciones

El uso de hierbas para tratar enfermedades leves como gripe o resfriado y problemas digestivos es algo común; ¿pero como será el tratamiento de dolencias crónicas más serias?

Consumer Reports envió a un reportero latino a visitar algunas botánicas localizadas en el área metropolitana de New York y a que pidiera consejos de cómo tratar enfermedades comunes crónicas como la diabetes tipo 2 y la hipertensión, para las que existen medicinas de receta muy eficientes. Nuestro reportero también compró muestras de algunas de las hierbas medicinales recomendadas en las botánicas para evaluar los métodos de empacado, etiquetado e información incluida sobre posibles reacciones adversas. Los resultados de esta investigación revelan aspectos positivos y hechos potencialmente preocupantes acerca de estos productos, e incluso de la práctica de la medicina alternativa en la comunidad latina.

Entre lo positivo podemos resaltar que el solo hecho de entrar en una botánica puede sentirse como una experiencia curativa. Una de las tiendas que visitamos en el Bronx daba la sensación de un relajante oasis urbano donde los sentidos son mimados con afecto. También había altares cuidadosamente decorados y dedicados a santos y dioses en un aire lleno de aromas a incienso. Esta atmósfera es el ambiente perfecto para una consulta con el consejero espiritual de planta, que por lo general es el dueño, y que puede ser practicante del Curanderismo (una forma de medicina popular que incluye remedios herbales), Santería (que también usa el poder curativo de las plantas), Palo (una creencia en los poderes de la naturaleza) o Espiritismo (usan las plantas como agentes purificadores).

Estos negocios ofrecen conexiones a creencias tradicionales que ofrecen ayuda emocional y espiritual cuando usted está luchando con una enfermedad o en tratamiento por una condición crónica; las botánicas son importantes proveedores de cuidado de la salud y bienestar en la comunidad hispana”, dice el doctor José Luis Mosquera, asesor médico de Consumer Reports, y profesor asociado en el programa de medicina integrativa de la escuela de medicina de la Universidad de Arizona en Tucson.

Nuestras visitas a las botánicas no incluyeron consultas espirituales y solo se enfocaron en preguntar acerca de los tratamientos con hierbas medicinales para aliviar la presión alta, la diabetes tipo 2 y la impotencia; que son afecciones comunes.

Desafortunadamente, los consejos que recibimos no fueron tan alentadores como el ambiente del lugar. Los curanderos (o sanadores) nos brindaron una variedad de instrucciones y productos distintos para el tratamiento de estas enfermedades, pero ninguno ofreció información relevante sobre los posibles efectos secundarios o adversos que pueden tener dichos tratamientos o las reacciones riesgosas que pueden ocurrir al tomar una hierba con medicamentos.

Por ejemplo, el dueño de una botánica en el Bronx nos recomendó usar hojas de hibisco (llamada también flor de jamaica) para tratar la hipertensión. Este tratamiento no tiene suficientes bases científicas de su efectividad. Un estudio hecho entre 65 adultos que fue publicado en The Journal of Nutrition (El Diario de Nutrición) en febrero del 2010, encontró que el hibisco disminuía la presión arterial en un período de 6 semanas en adultos con riesgo a ser hipertensos y con hipertensión moderada. El mismo sanador también recomendó palo de Brasil y fenugreco para tratar la diabetes tipo 2 y damiana, sarsaparrilla y  palma enana americana (saw palmetto) para ayudar a la impotencia. Todas las hierbas vendidas venían empacadas en bolsas oscuras de papel sin etiquetas ni indicaciones de uso.

En otra tienda de Jackson Heights en Queens, nos ofrecieron hierbas previamente mezcladas y empacadas para tratar diferentes dolencias. De acuerdo a las etiquetas, estas hierbas importadas desde Perú ofrecían instrucciones tanto en inglés como en español, lista de ingredientes, tabla nutricional y fecha de vencimiento para garantizar frescura.

Nosotros analizamos la evidencia científica disponible sobre las hierbas que compramos y encontramos que todavía no hay estudios clínicos contundentes sobre su eficacia y seguridad de uso.

alternativa3De pequeñas tiendas a grandes negocios

Además de recibir orientación de familiares y de consejeros en las botánicas, algunos latinos también consultan doctores herbalistas que recetan productos para tratar sus afecciones. Por ejemplo, Teresa Alonso, que ensambla productos electrónicos utilizados en equipos aeroespaciales de 59 años y vive en Northridge, California, usa productos herbales para complementar el efecto de las medicinas de receta que usa para tratar el colesterol alto y la hipertensión. Ella va a ver periódicamente a Jaime Cuevas Durán, un herbalista que vende su propia marca de suplementos vitamínicos en Los Angeles.

Alonso nos contó que ella primero aprendió acerca de estos remedios herbales de su madre, y que también los utilizó mientras criaba a sus 2 hijos. “Sin embargo, yo investigo por mi propia cuenta en el Internet antes de empezar a tomar un suplemento nuevo y además lo consulto con mi médico. Por ejemplo, yo tomo agua de jamaica (té de hibisco) para bajar el colesterol y té de hierbabuena o menta para calmar los dolores de estómago”, dice ella.

No se conoce la cantidad de latinos que utilizan este tipo de remedios. Hay estadísticas gubernamentales que muestran que solo el 24% utilizan medicinas y terapias alternativas, comparados con el 26% de los afroamericanos, 40% de los asiáticos y el 43% de los anglosajones. En realidad, estos porcentajes podrían ser mucho más altos debido al bajo número de pacientes que platican de esto con los profesionales de salud. Esto puede deberse a que esperan que sea el doctor o la enfermera quien inicie esta plática y porque no creen que los proveedores de salud sepan mucho sobre estos tratamientos. O puede ser que los pacientes no quieran arriesgarse a que el doctor los desanime de seguir usando estas medicinas alternativas.

La industria de las botánicas no tiene una organización formal. En Estados Unidos, las tiendas latinas que venden productos herbales no están agrupadas bajo ninguna organización que las rija, y no pudimos encontrar estadísticas sobre cuántas botánicas existen. Solo un pequeño grupo de científicos y folkloristas han estudiado algunos negocios ubicados en Los Ángeles, Washington D.C. y en los vecindarios de New York.

Uno de esos especialistas, el doctor Michael J. Balick, vicepresidente de Botanical Science y director y curador del Instituto de Economía Botánica del Jardín Botánico de New York, realizó una larga investigación en la comunidad inmigrante y latina en New York. “Confirmamos el amplio uso de plantas medicinales entre los latinos, en este caso los dominicanos, incluso después de haber migrado a Estados Unidos”, Balick dice.

La transición de la auténtica medicina popular que se basa en plantas tradicionales que crecen en jardines caseros o de manera silvestre, a ventas comerciales como las que ofrecen las botánicas o las yerberías y bodegas puede presentar algunos inconvenientes. Algunos problemas que se pueden presentar incluyen el poder identificar los productos con precisión, garantizar su frescura, evitar la posible contaminación con rastros de metales pesados y pesticidas y las reacciones con medicamentos.

“Hay preocupación en cuanto a la calidad, empezando por el tema de la identificación”, dice Mark Blumenthal, fundador y director ejecutivo del American Botanical Council, una organización sin fines de lucro que se dedica a la investigación y a la educación. Él es también editor de la publicación HerbalGram. “Es difícil saber si los importadores, distribuidores y compradores llevan a cabo algún procedimiento formal de identificación”. Blumenthal también nos explicó como algunas tiendas étnicas (incluidas tiendas herbales chinas e indias) pueden tener una cadena de suministro que a menudo no siguen las mejores prácticas en la selección y la seguridad.

La ley federal  de Salud y educación de suplementos dietéticos (DSHEA por sus siglas en inglés) de 1994, clasificó las hierbas y suplementos vitamínicos como aditivos alimenticios. La agencia de comida y medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) es la entidad con la jurisdicción sobre la seguridad y el etiquetado de los suplementos.

Esta ley le dio instrucciones a la FDA para que crearan “buenas prácticas de manufactura” (GMP por sus siglas en inglés) que fueran claras para ser implementadas en esta industria. Desafortunadamente tuvieron que pasar 13 años antes de que fueran implementadas. La FDA finalmente publicó una lista de “buenas prácticas” en el 2007. En ellas se recomienda la implementación de sistemas de control de calidad, de producción y de procesos, y procedimientos para mantener registros entre muchos otros. Lamentablemente, ninguna de esas recomendaciones son de carácter obligatorio. Esto significa que recae en los dueños de botánicas, al igual que otros agentes de la industria, el tomar la iniciativa voluntaria de mejorar sus controles de calidad y exigirles a sus distribuidores que efectúen pruebas para detectar microbios, pesticidas y posibles adulteraciones.

Ya que hay muy poca, o nula, supervisión efectiva del cumplimiento regulatorio con las GMP por parte de la industria, el consumidor de suplementos dietéticos tiene que ser muy cuidadoso y estar siempre alerta. Si usted compra suplementos fabricados en píldoras, busque los pocos productos evaluados por la Farmacopea de Estados Unidos, que llevan impresas las palabras “USP verified” en su etiqueta. Estos productos han sido evaluados para determinar su identidad, pureza y que no contengan contaminantes peligrosos.

Afortunadamente, algunos dueños de negocios en la comunidad latina están prestando atención. Martín López, socio y gerente de Herbs of Mexico, una cadena de productos herbales con tres sucursales en el sur de California y una tienda virtual, está elevando sus estándares de calidad. “Estamos tratando de validar de forma legítima el uso de estos productos para el cuidado de la salud y el bienestar, y así poder atraer a los clientes que buscan exclusivamente productos orgánicos y libres de parabeno”, dice López.

Además, López insiste que su compañía exige certificados de análisis a sus proveedores, paga por pruebas independientes que verifiquen cualquier presencia de microorganismos (como e-coli y salmonela), esteriliza todos sus productos crudos importados usando vapor de agua, y paga por un seguro de responsabilidad en todos sus productos. En su opinión, para la mayoría de los dueños de botánicas va a ser difícil tratar de implementar muchas de esta estrategias debido a las barreras del idioma y a la falta de entrenamiento formal en administración de empresas.

“Estos mercados no deberían ser encasillados pero tampoco estar exentos de observar los mismos estándares requeridos para otros proveedores de suplementos herbales y dietéticos”, dice la doctora Tierona Low Dog, profesora asociada del Centro de ciencias de la salud de la Universidad de Arizona y directora de becas del Centro de medicina integrativa de Arizona. “Yo pienso que la educación del público es clave y que debe haber un mejor enfoque al comunicarse con los hispanohablantes para que puedan tomar decisiones mejor informadas respecto al uso de hierbas medicinales”, agregó.

Consejos para un uso más seguro

alternativa2Combinar técnicas espirituales y de curación con medicinas y tratamientos convencionales pueden ser una combinación muy potente. “ Todavía tenemos mucho trabajo que hacer para entender bien cómo los latinos usan la medicina alternativa y la complementaria”, dice el doctor David Hayes-Bautista, profesor de medicina y director del Centro para el estudio de la salud y la cultura de los latinos de la Escuela de medicina de UCLA. “ La mayoría de estas hierbas han sido usadas por generaciones pero su uso no está exento de riesgos. El combinar estos remedios populares con la medicina convencional puede ofrecer beneficios para algunos pacientes”.

Si usted está pensando utilizar la medicina herbal, aquí le ofrecemos consejos sobre cómo minimizar sus riesgos.

  • Recuerde que aunque un producto sea “natural”, no significa que sea seguro: Existen plantas (como la belladona y algunos hongos) que son muy venenosas. Algunas hierbas y suplementos pueden causarle daño si está embarazada, amamantando, en espera de una cirugía o si está tomando medicinas de receta para una enfermedad grave o crónica.
  • No mezcle medicamentos y hierbas recetadas por usted mismo: Las medicinas herbales pueden disminuir la efectividad de algunas medicinas de receta, así como incrementar el efecto de otras. Esto puede llevarle a tomar medicinas más o menos potentes de lo que usted necesita en realidad. Por ejemplo, el ajo puede incrementar el adelgazamiento de la sangre de medicamentos anticoagulantes y antiplaquetarios, y aumentar los efectos de ciertas medicinas para la diabetes. El ajo también puede disminuir el efecto de las pastillas anticonceptivas. Por eso, hable con el médico que le recetó estos medicamentos antes de mezclarlos con productos herbales.
  • Busque un practicante certificado: Es importante que usted busque un herbalista experto ya que no todas las partes de una planta producen los mismos efectos. Por ejemplo, el té hecho de  la palma enana (saw palmetto) probablemente no tenga ningún efecto medicinal, ya que el compuesto activo de esta planta no se disuelve en agua. De la misma manera, las diferentes partes de una hierba pueden producir efectos diferentes. La hoja del diente de león puede ser usada como un diurético pero la raíz tiene un efecto laxante. Los remedios hechos de la raíz de sasafrás puede contener safrol, un ingrediente altamente canceroso, y hasta aquellos que dicen “libre de safrol” pueden contenerlo y ser peligrosos.
  • Sea escéptico de suplementos de marcas privadas: Los doctores y practicantes de la salud que le tratan de vender productos de su propia marca pueden resultar problemáticos. Cuando estos productos son vendidos como negocio por la misma persona que los receta, se crea un conflicto de interés para el doctor y pone presión en los pacientes para que los compren. Por estas razones, la Asociación Médica Americana (AMA por sus siglas en inglés) y el Colegio Americano de Médicos (ACP por sus siglas en inglés) aconsejan que si los doctores deciden distribuir productos para la salud sin receta, lo deberían hacer de forma gratuita o al costo. Esto remueve la tentación de ganancia personal que pudiera interferir con la objetividad y juicio clínico del doctor.
  • Considere consultar a un médico especializado en medicina integrativa: “La medicina integrativa es un método de tratamiento holístico o integral, basado en evidencias clínicas, en que se toman en cuenta las tradiciones culturales de los pacientes y se usan como parte de su tratamiento”, dice el doctor Mosquera. Esta disciplina ha ganado tracción a través de los años y ya se practica en algunas de las facultades médicas líderes en el país.

“Hay 50 centros académicos de medicina que pertenecen al Consorcio de centros de medicina integrativa”, dice la doctora Low Dog. “A medida que la evidencia científica crece, la inclusión de estas prácticas en la medicina convencional también aumenta”, ella agrega.

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