Al límite / Huelga en los puertos

Si la Asociación Internacional de Estibadores y la Alianza Marítima de Estados Unidos no llegan a un acuerdo, los puertos más importantes del país podrían irse a huelga, algo que afectaría fuertemente la economía nacional.

El pasado diciembre, mientras la mayoría de norteamericanos se preparaban para celebrar la navidad, los minoristas, fabricantes y granjeros del país se preparaban para la posibilidad de una huelga generalizada que podría paralizar a los puertos del sureste del Pacífico y la costa del Golfo. Y es que a finales de noviembre, trabajadores del Puerto de Los Angeles y Long Beach, los dos más importantes de Estados Unidos, se fueron a huelga. Esto cerró las operaciones de 10 de las 14 terminales durante varios días y, en el momento de la huelga, se decía que había pérdidas diarias de 1 billón de dólares, aunque más adelante se aclaró que esto fue un malentendido, pues esa fue la estimación del economista Jock O’Connell sobre el valor de la mercancía que se mueve diariamente en esos puertos. Pero como él mismo aclaró, “Tomará mucho tiempo medir el impacto real de la huelga.” Lo que es un hecho, es que una huelga generalizada causaría serios estragos a la economía norteamericana, pues por estos dos muelles pasan alrededor del 40% de las importaciones a Estados Unidos.

 

El origen

La situación en los muelles del país es complicada, por decir lo menos, pues la relación entre la Asociación Internacional de Estibadores (ILA por sus siglas en inglés) y varias compañías navieras no está en su mejor momento; de hecho, la huelga en los puertos de Los Angeles y Long Beach se dio tras la expiración de una extensión de 90 días del contrato colectivo de trabajo entre éstas y la ILA. Los trabajadores que se fueron a huelga forman parte de la Oficina de Unidad Clerical del Local 63 del Sindicato Internacional de Trabajadores Costeros y de Bodegas. Su contrato con 14 compañías que operan la mayor parte de las terminales en ambos puertos expiró en junio de 2010. Los trabajadores alegan que la gerencia ha estado contratando gente de otros estados y países, ajena al sindicato, para los trabajos mejor pagados. Por su parte, la Asociación de Empresarios de Puertos afirma que estas acusaciones sobre empleos a gente ajena al sindicato no son ciertas. Justo antes de que estallara la huelga la Alianza Marítima de Estados Unidos –un grupo de compañías navieras, operadores de terminales de carga y asociaciones en 14 puertos- estaban negociando los términos de un nuevo contrato de seis años con la ILA. Negociaciones que, evidentemente, no fueron fructíferas.

huelga en los puertos

El meollo del asunto

El punto clave de las negociaciones son las llamadas “tarifas por regalías del contenedor”, las cuales complementan el salario de los trabajadores portuarios. Las empresas quieren poner un límite a las tarifas y a quién son repartidas. Pero el sindicato dice que las tarifas por regalías no deberían ser modificadas. Las regalías son pagos a los trabajadores sindicalizados basados en el peso de la carga que se recibe en cada puerto. Se crearon en los años sesenta para mejorar los salarios y sostener los beneficios de los trabajadores luego de que la automatización acabó con varios puestos de trabajo y redujo los salarios. Los cargadores de contenedores y los operadores de puertos, representados por la Alianza Marítima de Estados Unidos, quieren limitar las regalías a los niveles de 2011, diciendo que éstas se han convertido en un gasto inmenso, sin relación alguna con el propósito original, y que lastima la competitividad de la industria. Según la Alianza, los pagos por regalías alcanzan actualmente un bono de 15,500 dólares en promedio para los trabajadores de la Costa Este, quienes tiene un salario superior a los 50 dólares por hora. Por su parte, el sindicato dice que los pagos no son un bono, sino un complemento al salario. Ellos argumentan que en el contrato anterior, la gerencia accedió a eliminar los límites en las regalías para que se le permitiera utilizar 42 millones de dólares en pagos de regalías para cubrir un incremento salarial negociado previamente. Por este motivo, el sindicato no está dispuesto a ceder en el tema de los pagos de regalías.

 

“La industria de la navegación está tratando de retomar algo del poder”, dijo el economista John Husing, fundador de la compañía Economics and Politics Inc., “pero se enfrentan a un sindicato que tiene un poder más allá de lo normal para su tamaño y que se encuentra en una posición muy fuerte”. La ILA ha dicho que representa a 65 mil trabajadores de los muelles en la costa Este y el Golfo, así como en varios de los principales ríos y Grandes Lagos, además de Puerto Rico y el este de Canadá”. Como pueden ver, se trata de una colisión entre dos grandes fuerzas; de hecho, algunos economistas la han llamado una contienda de voluntades entre algunos de los operadores de carga más grandes del mundo y uno de los sindicatos más poderosos de Estados Unidos. De no llegar a buen puerto estas negociaciones, sería la primera huelga realizada por la ILA en 35 años.

 

Situación crítica

Pero lo que tiene a los empresarios preocupados es que el descontento se ha extendido a lo largo del país y miles de trabajadores podrían paralizar las acciones en 15 puertos en la costa Este, desde Massachusetts hasta Texas. El 29 de diciembre era la fecha límite para llegar a un acuerdo, pero la ILA accedió a extender las negociaciones un mes más, por las fiestas de fin de año, con el 6 de febrero como nueva fecha límite para alcanzar un acuerdo. Esta situación ha hecho que la Federación Nacional de Minoristas le escribiera al Presidente Obama para pedirle que utilice “todos los medios necesarios” para evitar una huelga que podría tener catastróficas consecuencias para todo el país. “Prevemos esto como una emergencia económica nacional., para ser honesto”, dijo Jonathan Gold, vicepresidente de cadenas de suministro y políticas aduanales del grupo. También comentó que millones de personas podrían ser afectadas, desde los fabricantes de automóviles que esperan autopartes hasta los camioneros que entregan éstas.

 

Concesiones

Si bien James McNamara, vocero de la ILA, dijo que el sindicato sabe lo que está en juego para los otros, pero que ellos deben proteger a sus miembros. “Nosotros hacemos el trabajo que mantiene al comercio moviéndose”, dijo. “Si la gerencia no aprecia ni respeta el trabajo que les ha dado mucho dinero, entonces haremos lo que tengamos que hacer”. En el peor de los casos, una huelga generalizada, el comercio se vería fuertemente afectado, pero hay algunos rubros que seguirían operando normalmente, como los cruceros de pasajeros, el correo, los embarques militares y la carga de bienes perecederos con una vida de anaquel limitada. Tampoco afectaría los embarques que no usan contenedores, como el acero, productos de madera o automóviles.

Los 15 puertos de la Costa Este que tienen nexos con la ILA manejan alrededor del 95% de todos los embarques con contenedores entre Maine y Texas, cuyo peso es de alrededor de 110 millones de toneladas. Los más importantes en el Atlántico son Nueva York y Nueva Jersey, pues la mercancía que manejan tuvo un valor de 208 billones de dólares en 2011. Los otros puertos que podrían ser afectados por una huelga son Boston; Delaware River; Baltimore; Hampton Roads, Va.; Wilmington, N.C.; Charleston, S.C., Savannah, Ga.; Jacksonville, Fla.; Port Everglades, Fla., Miami; Tampa, Fla.; Mobile, Ala.; Nueva Orleans y Houston.

 

Sin lugar a dudas, una huelga en los puertos tendría consecuencias devastadoras para la economía nacional. Por eso es que la carta que envió la Federación Nacional de Minoristas al Presidente Obama dice que “La economía de los Estados Unidos no puede permitirse esperar a que ocurra una huelga antes de que veamos a la administración actuar. Le pedimos que se involucre ahora con ambas partes para asegurar que no ocurra una huelga”. Por ahora, esta se ha evitado, pero habrá que seguir atentos para ver qué ocurre el próximo 6 de febrero.

 

Destaque

Cuatro puertos manejan el 70% de las importaciones a Estados Unidos: Los Angeles, Long Beach, Nueva York y Nueva Jersey. El valor estimado anual de las mercancías que cruzan por ellos es de 480 billones de dólares.

El 6 de febrero es la fecha límite para lograr un acuerdo entre la Asociación Internacional de Estibadores y la Alianza Marítima de Estados Unidos.

 

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Al límite / Huelga en los puertos

Si la Asociación Internacional de Estibadores y la Alianza Marítima de Estados Unidos no llegan a un acuerdo, los puertos más importantes del país podrían irse a huelga, algo que afectaría fuertemente la economía nacional.

El pasado diciembre, mientras la mayoría de norteamericanos se preparaban para celebrar la navidad, los minoristas, fabricantes y granjeros del país se preparaban para la posibilidad de una huelga generalizada que podría paralizar a los puertos del sureste del Pacífico y la costa del Golfo. Y es que a finales de noviembre, trabajadores del Puerto de Los Angeles y Long Beach, los dos más importantes de Estados Unidos, se fueron a huelga. Esto cerró las operaciones de 10 de las 14 terminales durante varios días y, en el momento de la huelga, se decía que había pérdidas diarias de 1 billón de dólares, aunque más adelante se aclaró que esto fue un malentendido, pues esa fue la estimación del economista Jock O’Connell sobre el valor de la mercancía que se mueve diariamente en esos puertos. Pero como él mismo aclaró, “Tomará mucho tiempo medir el impacto real de la huelga.” Lo que es un hecho, es que una huelga generalizada causaría serios estragos a la economía norteamericana, pues por estos dos muelles pasan alrededor del 40% de las importaciones a Estados Unidos.

 

El origen

La situación en los muelles del país es complicada, por decir lo menos, pues la relación entre la Asociación Internacional de Estibadores (ILA por sus siglas en inglés) y varias compañías navieras no está en su mejor momento; de hecho, la huelga en los puertos de Los Angeles y Long Beach se dio tras la expiración de una extensión de 90 días del contrato colectivo de trabajo entre éstas y la ILA. Los trabajadores que se fueron a huelga forman parte de la Oficina de Unidad Clerical del Local 63 del Sindicato Internacional de Trabajadores Costeros y de Bodegas. Su contrato con 14 compañías que operan la mayor parte de las terminales en ambos puertos expiró en junio de 2010. Los trabajadores alegan que la gerencia ha estado contratando gente de otros estados y países, ajena al sindicato, para los trabajos mejor pagados. Por su parte, la Asociación de Empresarios de Puertos afirma que estas acusaciones sobre empleos a gente ajena al sindicato no son ciertas. Justo antes de que estallara la huelga la Alianza Marítima de Estados Unidos –un grupo de compañías navieras, operadores de terminales de carga y asociaciones en 14 puertos- estaban negociando los términos de un nuevo contrato de seis años con la ILA. Negociaciones que, evidentemente, no fueron fructíferas.

huelga en los puertos

El meollo del asunto

El punto clave de las negociaciones son las llamadas “tarifas por regalías del contenedor”, las cuales complementan el salario de los trabajadores portuarios. Las empresas quieren poner un límite a las tarifas y a quién son repartidas. Pero el sindicato dice que las tarifas por regalías no deberían ser modificadas. Las regalías son pagos a los trabajadores sindicalizados basados en el peso de la carga que se recibe en cada puerto. Se crearon en los años sesenta para mejorar los salarios y sostener los beneficios de los trabajadores luego de que la automatización acabó con varios puestos de trabajo y redujo los salarios. Los cargadores de contenedores y los operadores de puertos, representados por la Alianza Marítima de Estados Unidos, quieren limitar las regalías a los niveles de 2011, diciendo que éstas se han convertido en un gasto inmenso, sin relación alguna con el propósito original, y que lastima la competitividad de la industria. Según la Alianza, los pagos por regalías alcanzan actualmente un bono de 15,500 dólares en promedio para los trabajadores de la Costa Este, quienes tiene un salario superior a los 50 dólares por hora. Por su parte, el sindicato dice que los pagos no son un bono, sino un complemento al salario. Ellos argumentan que en el contrato anterior, la gerencia accedió a eliminar los límites en las regalías para que se le permitiera utilizar 42 millones de dólares en pagos de regalías para cubrir un incremento salarial negociado previamente. Por este motivo, el sindicato no está dispuesto a ceder en el tema de los pagos de regalías.

 

“La industria de la navegación está tratando de retomar algo del poder”, dijo el economista John Husing, fundador de la compañía Economics and Politics Inc., “pero se enfrentan a un sindicato que tiene un poder más allá de lo normal para su tamaño y que se encuentra en una posición muy fuerte”. La ILA ha dicho que representa a 65 mil trabajadores de los muelles en la costa Este y el Golfo, así como en varios de los principales ríos y Grandes Lagos, además de Puerto Rico y el este de Canadá”. Como pueden ver, se trata de una colisión entre dos grandes fuerzas; de hecho, algunos economistas la han llamado una contienda de voluntades entre algunos de los operadores de carga más grandes del mundo y uno de los sindicatos más poderosos de Estados Unidos. De no llegar a buen puerto estas negociaciones, sería la primera huelga realizada por la ILA en 35 años.

 

Situación crítica

Pero lo que tiene a los empresarios preocupados es que el descontento se ha extendido a lo largo del país y miles de trabajadores podrían paralizar las acciones en 15 puertos en la costa Este, desde Massachusetts hasta Texas. El 29 de diciembre era la fecha límite para llegar a un acuerdo, pero la ILA accedió a extender las negociaciones un mes más, por las fiestas de fin de año, con el 6 de febrero como nueva fecha límite para alcanzar un acuerdo. Esta situación ha hecho que la Federación Nacional de Minoristas le escribiera al Presidente Obama para pedirle que utilice “todos los medios necesarios” para evitar una huelga que podría tener catastróficas consecuencias para todo el país. “Prevemos esto como una emergencia económica nacional., para ser honesto”, dijo Jonathan Gold, vicepresidente de cadenas de suministro y políticas aduanales del grupo. También comentó que millones de personas podrían ser afectadas, desde los fabricantes de automóviles que esperan autopartes hasta los camioneros que entregan éstas.

 

Concesiones

Si bien James McNamara, vocero de la ILA, dijo que el sindicato sabe lo que está en juego para los otros, pero que ellos deben proteger a sus miembros. “Nosotros hacemos el trabajo que mantiene al comercio moviéndose”, dijo. “Si la gerencia no aprecia ni respeta el trabajo que les ha dado mucho dinero, entonces haremos lo que tengamos que hacer”. En el peor de los casos, una huelga generalizada, el comercio se vería fuertemente afectado, pero hay algunos rubros que seguirían operando normalmente, como los cruceros de pasajeros, el correo, los embarques militares y la carga de bienes perecederos con una vida de anaquel limitada. Tampoco afectaría los embarques que no usan contenedores, como el acero, productos de madera o automóviles.

Los 15 puertos de la Costa Este que tienen nexos con la ILA manejan alrededor del 95% de todos los embarques con contenedores entre Maine y Texas, cuyo peso es de alrededor de 110 millones de toneladas. Los más importantes en el Atlántico son Nueva York y Nueva Jersey, pues la mercancía que manejan tuvo un valor de 208 billones de dólares en 2011. Los otros puertos que podrían ser afectados por una huelga son Boston; Delaware River; Baltimore; Hampton Roads, Va.; Wilmington, N.C.; Charleston, S.C., Savannah, Ga.; Jacksonville, Fla.; Port Everglades, Fla., Miami; Tampa, Fla.; Mobile, Ala.; Nueva Orleans y Houston.

 

Sin lugar a dudas, una huelga en los puertos tendría consecuencias devastadoras para la economía nacional. Por eso es que la carta que envió la Federación Nacional de Minoristas al Presidente Obama dice que “La economía de los Estados Unidos no puede permitirse esperar a que ocurra una huelga antes de que veamos a la administración actuar. Le pedimos que se involucre ahora con ambas partes para asegurar que no ocurra una huelga”. Por ahora, esta se ha evitado, pero habrá que seguir atentos para ver qué ocurre el próximo 6 de febrero.

 

Destaque

Cuatro puertos manejan el 70% de las importaciones a Estados Unidos: Los Angeles, Long Beach, Nueva York y Nueva Jersey. El valor estimado anual de las mercancías que cruzan por ellos es de 480 billones de dólares.

El 6 de febrero es la fecha límite para lograr un acuerdo entre la Asociación Internacional de Estibadores y la Alianza Marítima de Estados Unidos.

 

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