Cámaras de control de tránsito/ Nada personal

Camera

Los tiempos en que un policía tenía que detenerte para darte una multa de tránsito han quedado atrás. Hoy, el gobierno utiliza cámaras para que hagan este trabajo, pero no son infalibles y, de hecho, son muy controvertidas. Tanto, que algunos estados quieren prohibirlas.

Entre los muchos aditamentos que utiliza la ley para controlar la velocidad en las carreteras y calles, pocas hay más controvertidas que las cámaras. Ya sabes, esos aparatos diseñados para reforzar la aplicación de la ley de manera automática, detectando quienes circulan a exceso de velocidad o se pasan una luz roja; aunque en algunos lugares se utilizan también en cruces de vías de tren o casetas de peaje. El caso es que este año, nuevamente, se está discutiendo en varios estados sobre lo convenientes –o inconvenientes- que resultan las cámaras para ayudar a los agentes de la ley en su trabajo.

Por el momento, legisladores de Colorado, Iowa, Maryland, Florida y Washington están evaluando prohibir la utilización de cámaras para reforzar la aplicación de la ley. Además, en Missouri están debatiendo no la prohibición de las cámaras, pero sí muchos de los incentivos que han hecho que varias comunidades adopten estos dispositivos; lo cual, prácticamente, es quitar la razón de mayor peso para usarlas. La ley que se está debatiendo haría que las ganancias obtenidas por las multas se fueran directamente a los distritos escolares locales, mientras que en Iowa la propuesta es destinar ese dinero a obras de beneficencia. En Maryland también están estudiando varias medidas para desincentivar el uso de las cámaras para emitir multas de tránsito, pues allí una propuesta de ley exigiría que se calibraran los equipos todos los días; mientras que otra penalizaría a las compañías que fabrican las cámaras de velocidad y los gobiernos locales con 1,000 dólares por falsas acusaciones.

Lo que tienen en común todas las propuestas es demostrar a los ciudadanos que las cámaras no están ahí solo para obtener dinero. Más aún, un análisis realizado recientemente por el Departamento del Transporte de Nueva Jersey mostró que las llamadas “máquinas de multas automáticas” además son una amenaza a la seguridad. La agencia encontró que los cruces de calles donde se encuentran colocadas las cámaras han tenido un incremento en el número de accidentes. Además, las reparaciones de los choques son más costosas. Por ello, los legisladores de Nueva Jersey están promoviendo la utilización de medidas alternativas a simplemente dar multas por no respetar una luz roja. Una de las propuestas es incrementar el tiempo que dura la luz amarilla en los cruces donde hay cámaras; además, habría un retraso de un segundo para marcar una falta a la ley. Mientras, tanto, en otros estados, como Oregon e Indiana están valorando leyes que autoricen el uso de cámaras en semáforos y de velocidad. Lo mismo pasa en Connecticut, donde los legisladores introdujeron dos leyes para permitir a ciudades con más de 48 mil habitantes utilizar cámaras en semáforos. La ciudad de Nueva York no se queda atrás y quiere añadir 100 cámaras en semáforos a las 150 que ya existen en la ciudad; además, hay una ley que busca implementar un sistema de monitoreo fotográfico para controlar el peso en los camiones.

Sin duda, como toda herramienta, las cámaras están sujetas a fallos que causen malestar entre la población por multas injustas, aunque también resultan útiles para reforzar las leyes, pues la policía no puede estar en todas partes a todas horas. Lo que es un hecho es que el humano es bastante contradictorio, pues donde hay cámaras buscan quitarlas, mientras que donde no las hay quieren utilizarlas. Pase lo que pase, lo mejor siempre será respetar los señalamientos y reglamento de tránsito, para evitarse problemas con la ley.

No a las cámaras
La Asociación Nacional de Motoristas se opone a la utilización de cámaras en intersecciones para expedir multas por no respetar la luz roja del semáforo. Aquí sus razones:

 No aumentan la seguridad.
Hasta el momento, no hay evidencia concluyente de que estos dispositivos disminuyan el número de accidentes, mejoren la seguridad o mejoren el flujo del tránsito.

No hay un testigo confiable de la supuesta falta.
Rara vez hay un oficial de policía mirando la cámara y casi nunca hay alguien que acuse directamente al conductor de la falta de tránsito.

Los infractores no son notificados adecuadamente.
No hay garantías de que el infractor reciba la multa que se envía por correo, pero el gobierno asume que lo hiciste y actúa en consecuencia.

Es difícil identificar al conductor del vehículo.
Usualmente, las fotos no identifican al conductor, por lo que la multa le llega al dueño del vehículo, incluso si no iba manejando. Luego éste se ve obligado a acusar a un amigo o familiar para probar su inocencia.

Los infractores no son notificados rápidamente.
Las notificaciones pueden tardar semanas en llegar, por lo que es fácil olvidar circunstancias que podrían ser atenuantes de la falta.

Desincentivan la sincronización de los semáforos.
Como las cámaras generan dinero para el gobierno, éste no aplica medidas para mejorar el tránsito, como eliminar semáforos innecesarios o desactivarlos parcialmente en horas con poco tránsito.

Las cámaras no prevén la mayoría de los accidentes en intersecciones.
Los accidentes ocurren casi siempre por descuido de un conductor y no hay nada que las cámaras puedan hacer para prevenir eso.

Hay mejores alternativas a las cámaras.
Si los controles en una intersección están diseñados, instalados y operados correctamente, habrá pocas infracciones a la luz roja del semáforo.

Las cámaras causan inconvenientes a los motoristas.
Bajo la premisa de proteger la privacidad del supuesto infractor, la corte o la compañía encargada no manda una copia de la foto a la persona acusada. Ésta tiene que acudir a una corte u oficina municipal para poder ver la fotografía, un trámite cansado que desincentiva refutar las multas.

Fotografiar a un conductor peligroso no lo detiene.
Las cámaras no aprehenden a conductores peligrosos, descuidados o que no están en condiciones de manejar. Un fugitivo podría cruzar una intersección a 100 mph sin que lo multen mientras el semáforo esté en verde.

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Cámaras de control de tránsito/ Nada personal

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Los tiempos en que un policía tenía que detenerte para darte una multa de tránsito han quedado atrás. Hoy, el gobierno utiliza cámaras para que hagan este trabajo, pero no son infalibles y, de hecho, son muy controvertidas. Tanto, que algunos estados quieren prohibirlas.

Entre los muchos aditamentos que utiliza la ley para controlar la velocidad en las carreteras y calles, pocas hay más controvertidas que las cámaras. Ya sabes, esos aparatos diseñados para reforzar la aplicación de la ley de manera automática, detectando quienes circulan a exceso de velocidad o se pasan una luz roja; aunque en algunos lugares se utilizan también en cruces de vías de tren o casetas de peaje. El caso es que este año, nuevamente, se está discutiendo en varios estados sobre lo convenientes –o inconvenientes- que resultan las cámaras para ayudar a los agentes de la ley en su trabajo.

Por el momento, legisladores de Colorado, Iowa, Maryland, Florida y Washington están evaluando prohibir la utilización de cámaras para reforzar la aplicación de la ley. Además, en Missouri están debatiendo no la prohibición de las cámaras, pero sí muchos de los incentivos que han hecho que varias comunidades adopten estos dispositivos; lo cual, prácticamente, es quitar la razón de mayor peso para usarlas. La ley que se está debatiendo haría que las ganancias obtenidas por las multas se fueran directamente a los distritos escolares locales, mientras que en Iowa la propuesta es destinar ese dinero a obras de beneficencia. En Maryland también están estudiando varias medidas para desincentivar el uso de las cámaras para emitir multas de tránsito, pues allí una propuesta de ley exigiría que se calibraran los equipos todos los días; mientras que otra penalizaría a las compañías que fabrican las cámaras de velocidad y los gobiernos locales con 1,000 dólares por falsas acusaciones.

Lo que tienen en común todas las propuestas es demostrar a los ciudadanos que las cámaras no están ahí solo para obtener dinero. Más aún, un análisis realizado recientemente por el Departamento del Transporte de Nueva Jersey mostró que las llamadas “máquinas de multas automáticas” además son una amenaza a la seguridad. La agencia encontró que los cruces de calles donde se encuentran colocadas las cámaras han tenido un incremento en el número de accidentes. Además, las reparaciones de los choques son más costosas. Por ello, los legisladores de Nueva Jersey están promoviendo la utilización de medidas alternativas a simplemente dar multas por no respetar una luz roja. Una de las propuestas es incrementar el tiempo que dura la luz amarilla en los cruces donde hay cámaras; además, habría un retraso de un segundo para marcar una falta a la ley. Mientras, tanto, en otros estados, como Oregon e Indiana están valorando leyes que autoricen el uso de cámaras en semáforos y de velocidad. Lo mismo pasa en Connecticut, donde los legisladores introdujeron dos leyes para permitir a ciudades con más de 48 mil habitantes utilizar cámaras en semáforos. La ciudad de Nueva York no se queda atrás y quiere añadir 100 cámaras en semáforos a las 150 que ya existen en la ciudad; además, hay una ley que busca implementar un sistema de monitoreo fotográfico para controlar el peso en los camiones.

Sin duda, como toda herramienta, las cámaras están sujetas a fallos que causen malestar entre la población por multas injustas, aunque también resultan útiles para reforzar las leyes, pues la policía no puede estar en todas partes a todas horas. Lo que es un hecho es que el humano es bastante contradictorio, pues donde hay cámaras buscan quitarlas, mientras que donde no las hay quieren utilizarlas. Pase lo que pase, lo mejor siempre será respetar los señalamientos y reglamento de tránsito, para evitarse problemas con la ley.

No a las cámaras
La Asociación Nacional de Motoristas se opone a la utilización de cámaras en intersecciones para expedir multas por no respetar la luz roja del semáforo. Aquí sus razones:

 No aumentan la seguridad.
Hasta el momento, no hay evidencia concluyente de que estos dispositivos disminuyan el número de accidentes, mejoren la seguridad o mejoren el flujo del tránsito.

No hay un testigo confiable de la supuesta falta.
Rara vez hay un oficial de policía mirando la cámara y casi nunca hay alguien que acuse directamente al conductor de la falta de tránsito.

Los infractores no son notificados adecuadamente.
No hay garantías de que el infractor reciba la multa que se envía por correo, pero el gobierno asume que lo hiciste y actúa en consecuencia.

Es difícil identificar al conductor del vehículo.
Usualmente, las fotos no identifican al conductor, por lo que la multa le llega al dueño del vehículo, incluso si no iba manejando. Luego éste se ve obligado a acusar a un amigo o familiar para probar su inocencia.

Los infractores no son notificados rápidamente.
Las notificaciones pueden tardar semanas en llegar, por lo que es fácil olvidar circunstancias que podrían ser atenuantes de la falta.

Desincentivan la sincronización de los semáforos.
Como las cámaras generan dinero para el gobierno, éste no aplica medidas para mejorar el tránsito, como eliminar semáforos innecesarios o desactivarlos parcialmente en horas con poco tránsito.

Las cámaras no prevén la mayoría de los accidentes en intersecciones.
Los accidentes ocurren casi siempre por descuido de un conductor y no hay nada que las cámaras puedan hacer para prevenir eso.

Hay mejores alternativas a las cámaras.
Si los controles en una intersección están diseñados, instalados y operados correctamente, habrá pocas infracciones a la luz roja del semáforo.

Las cámaras causan inconvenientes a los motoristas.
Bajo la premisa de proteger la privacidad del supuesto infractor, la corte o la compañía encargada no manda una copia de la foto a la persona acusada. Ésta tiene que acudir a una corte u oficina municipal para poder ver la fotografía, un trámite cansado que desincentiva refutar las multas.

Fotografiar a un conductor peligroso no lo detiene.
Las cámaras no aprehenden a conductores peligrosos, descuidados o que no están en condiciones de manejar. Un fugitivo podría cruzar una intersección a 100 mph sin que lo multen mientras el semáforo esté en verde.

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