Vive más y mejor

Si bien la idea de este artículo no es que aprendas cómo vivir tanto tiempo como Matusalén (969 años, según la Biblia); sí se trata de que mejores la calidad de tu vida durante el tiempo que te toque estar aquí. Por ello, te contamos qué puedes comer para que tu cuerpo esté lo mejor “afinado” lo mejor posible.

Casi todos los que están en el negocio del transporte (o de los autos de carreras) saben que la calidad del combustible es directamente proporcional al desempeño y buen estado del motor; mientras mejor sea la primera, mejores serán lo segundos. Y si pensamos en nuestro cuerpo de la misma manera, es claro que si utilizamos un “combustible de mayor octanaje”, mejores serán los resultados que obtendremos.

Lo mismo ocurre en sentido opuesto, si llevamos años entrándole con ganas a las papas fritas, hamburguesas y pizzas, la cosa no pinta muy bien, pues habrá problemas de salud como mala circulación y arterias endurecidas. El lado positivo de esto es que nunca es tarde para modificar los hábitos alimenticios, algo que incrementará no solo tu expectativa de vida, también la calidad. Para ello, tenemos unos cuantos consejos muy simples.

1.- Come frutas y verduras

Estamos seguros que has oído esta frase hasta el cansancio, pero es por una buena razón, es muy cierta. Los vegetales y frutas están repletos de antioxidantes, poderosos químicos que combaten las enfermedades y ayudan a reparar el daño causado por los radicales libres, oxidación, estrés, contaminación y otras toxinas. “Las personas que viven más tiempo suelen comer muchos alimentos vegetales”, dice Bowden. “Estos son algunos de los más ricos en nutrientes del planeta. Están llenos de flavonoides, fenoles, polifenoles y miles de otros químicos que no hemos descubierto aún –y todos ellos ayudan a prevenir enfermedades”.

2.- Bájale a las calorías

Desde los años 30 han habido estudios que demuestran que las dietas bajas en calorías mejoran la salud y alargan la vida de los roedores. Ahora los investigadores están aprendiendo que esto también es aplicable a los humanos. Un estudio del Journal of the American Medical Association, encontró que dos marcadores de la longevidad (el nivel de insulina y la temperatura corporal en ayunas) disminuían en humanos a través de una restricción prolongada de calorías.

3.- Vuélvete mediterráneo

Los nutriólogos hablan constantemente que una dieta mediterránea, la cual incluye frutas, vegetales, granos enteros, pescado y una copa de vino tinto al día, aumenta la longevidad. De hecho, hay estudios que muestran que este tipo de dieta reduce la presión arterial, la inflamación y protege contra enfermedades cardiacas graves que van desde cáncer hasta apoplejías. En dos estudios separados, los investigadores encontraron que “volverse mediterráneo” no solo protege contra el Alzheimer, también permite que las personas con esta enfermedad vivan cuatro años más en promedio. Mientras mayor era la adherencia de los participantes a la dieta, mayores eran los beneficios.

4.- Come superalimentos

Deja de pensar por un segundo en lo que no debes comer (si, hamburguesa doble con queso y tocino, estamos hablando de ti) y enfócate mejor en los alimentos saludables que sí debes consumir. Según un estudio publicado en el British Medical Journal, comer siete superalimentos al día –como, frutas, vegetales, ajo, pescado, frutos secos, chocolate oscuro y vino tinto- puede reducir el riesgo de padecimientos cardiacos hasta en un 75% y añadir seis años a tu esperanza de vida.

Por supuesto, es clave consumir las porciones indicadas, no se trata de beberse una botella de vino al día. Los vegetales, frutas y el chocolate oscuro bajan la presión arterial; el ajo y los frutos secos reducen el colesterol LDL; el pescado protege contra arritmias cardiacas, coágulos sanguíneos e inflamación. Juntos, estos alimentos ayudan a proteger el endotelio (el recubrimiento parecido al teflón de los vasos sanguíneos) y reduce el riesgo de enfermedades del corazón.

Hace mucho tiempo que se sabe que mantener un peso saludable puede evitar enfermedades y sumar años a tu vida. Un estudio realizado en más de 20,000 hombres profesionales de la salud encontró que los riesgos de apoplejía eran 30 por ciento más altos en quienes tenían sobrepeso y 100 por ciento mayores en los considerados obesos, respecto a hombres cuyo peso estaba en un rango normal. El estudio categorizó a estos individuos de acuerdo a su índice de masa corporal (IMC), una medida del peso relativa a la altura. Si el IMC era de 25 a 29 clasificaban como con sobrepeso, mientras que uno de 30 a 39 como obesidad, arriba de éste se considera como obesidad mórbida.

Un hallazgo interesante es que los beneficios de reducir la ingesta calórica aplican incluso si tienes un peso saludable. “El truco no es sólo comer menos, sino asegurarte de que lo que comas esté repleto de nutrientes”, dice Jonny Bowden, médico autor del libro Las Comidas Más Saludables de la Tierra. “Si la mayor parte de tu dieta son plantas, puedes comer una impresionantemente saludable (y sustanciosa) dieta de entre 1,400 a 1,500 calorías al día”. Siete tazas de espinaca, por ejemplo, aportan tan solo 100 calorías.

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Si bien la idea de este artículo no es que aprendas cómo vivir tanto tiempo como Matusalén (969 años, según la Biblia); sí se trata de que mejores la calidad de tu vida durante el tiempo que te toque estar aquí. Por ello, te contamos qué puedes comer para que tu cuerpo esté lo mejor “afinado” lo mejor posible.

Casi todos los que están en el negocio del transporte (o de los autos de carreras) saben que la calidad del combustible es directamente proporcional al desempeño y buen estado del motor; mientras mejor sea la primera, mejores serán lo segundos. Y si pensamos en nuestro cuerpo de la misma manera, es claro que si utilizamos un “combustible de mayor octanaje”, mejores serán los resultados que obtendremos.

Lo mismo ocurre en sentido opuesto, si llevamos años entrándole con ganas a las papas fritas, hamburguesas y pizzas, la cosa no pinta muy bien, pues habrá problemas de salud como mala circulación y arterias endurecidas. El lado positivo de esto es que nunca es tarde para modificar los hábitos alimenticios, algo que incrementará no solo tu expectativa de vida, también la calidad. Para ello, tenemos unos cuantos consejos muy simples.

1.- Come frutas y verduras

Estamos seguros que has oído esta frase hasta el cansancio, pero es por una buena razón, es muy cierta. Los vegetales y frutas están repletos de antioxidantes, poderosos químicos que combaten las enfermedades y ayudan a reparar el daño causado por los radicales libres, oxidación, estrés, contaminación y otras toxinas. “Las personas que viven más tiempo suelen comer muchos alimentos vegetales”, dice Bowden. “Estos son algunos de los más ricos en nutrientes del planeta. Están llenos de flavonoides, fenoles, polifenoles y miles de otros químicos que no hemos descubierto aún –y todos ellos ayudan a prevenir enfermedades”.

2.- Bájale a las calorías

Desde los años 30 han habido estudios que demuestran que las dietas bajas en calorías mejoran la salud y alargan la vida de los roedores. Ahora los investigadores están aprendiendo que esto también es aplicable a los humanos. Un estudio del Journal of the American Medical Association, encontró que dos marcadores de la longevidad (el nivel de insulina y la temperatura corporal en ayunas) disminuían en humanos a través de una restricción prolongada de calorías.

3.- Vuélvete mediterráneo

Los nutriólogos hablan constantemente que una dieta mediterránea, la cual incluye frutas, vegetales, granos enteros, pescado y una copa de vino tinto al día, aumenta la longevidad. De hecho, hay estudios que muestran que este tipo de dieta reduce la presión arterial, la inflamación y protege contra enfermedades cardiacas graves que van desde cáncer hasta apoplejías. En dos estudios separados, los investigadores encontraron que “volverse mediterráneo” no solo protege contra el Alzheimer, también permite que las personas con esta enfermedad vivan cuatro años más en promedio. Mientras mayor era la adherencia de los participantes a la dieta, mayores eran los beneficios.

4.- Come superalimentos

Deja de pensar por un segundo en lo que no debes comer (si, hamburguesa doble con queso y tocino, estamos hablando de ti) y enfócate mejor en los alimentos saludables que sí debes consumir. Según un estudio publicado en el British Medical Journal, comer siete superalimentos al día –como, frutas, vegetales, ajo, pescado, frutos secos, chocolate oscuro y vino tinto- puede reducir el riesgo de padecimientos cardiacos hasta en un 75% y añadir seis años a tu esperanza de vida.

Por supuesto, es clave consumir las porciones indicadas, no se trata de beberse una botella de vino al día. Los vegetales, frutas y el chocolate oscuro bajan la presión arterial; el ajo y los frutos secos reducen el colesterol LDL; el pescado protege contra arritmias cardiacas, coágulos sanguíneos e inflamación. Juntos, estos alimentos ayudan a proteger el endotelio (el recubrimiento parecido al teflón de los vasos sanguíneos) y reduce el riesgo de enfermedades del corazón.

Hace mucho tiempo que se sabe que mantener un peso saludable puede evitar enfermedades y sumar años a tu vida. Un estudio realizado en más de 20,000 hombres profesionales de la salud encontró que los riesgos de apoplejía eran 30 por ciento más altos en quienes tenían sobrepeso y 100 por ciento mayores en los considerados obesos, respecto a hombres cuyo peso estaba en un rango normal. El estudio categorizó a estos individuos de acuerdo a su índice de masa corporal (IMC), una medida del peso relativa a la altura. Si el IMC era de 25 a 29 clasificaban como con sobrepeso, mientras que uno de 30 a 39 como obesidad, arriba de éste se considera como obesidad mórbida.

Un hallazgo interesante es que los beneficios de reducir la ingesta calórica aplican incluso si tienes un peso saludable. “El truco no es sólo comer menos, sino asegurarte de que lo que comas esté repleto de nutrientes”, dice Jonny Bowden, médico autor del libro Las Comidas Más Saludables de la Tierra. “Si la mayor parte de tu dieta son plantas, puedes comer una impresionantemente saludable (y sustanciosa) dieta de entre 1,400 a 1,500 calorías al día”. Siete tazas de espinaca, por ejemplo, aportan tan solo 100 calorías.

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