Cuida tu suspensión

Revisar la suspensión de tu camión de manera periódica puede evitar no solo que te quedes tirado en el camino, sino que puede también que se desgasten otros componentes que podrían causar averías muy costosas. ¿Listo para empezar?

Uno creería que revisar un sistema como la suspensión es un trabajo ultra complicado; pero en realidad no es así. La clave para hacer que la suspensión de tu camión trabaje para ti y no contra ti es muy simple: mantén todo apretado. Esto porque en cuanto los componentes de la suspensión se aflojan, las llantas trabajan mal, los resortes se rompen, el consumo de combustible se eleva y los conductores se quejan. Es decir, todo mal.

No importa qué tipo o marca de suspensión lleve tu camión o tráiler, el aspecto más crítico del mantenimiento a la suspensión es apretar los tornillos. John Kutson, gerente de soporte técnico para camiones de carretera en Hendrickson, dice que los intervalos de reapriete pueden variar según el tipo de suspensión y, más que nada, dependiendo de la aplicación.

“Hendrickson ofrece guías sobre de inspección y de intervalos de reapriete, pero cada aplicación es única. Lo que le funciona a un cliente podría destrozar a otro”, comenta. “El usuario sabe a qué se enfrenta la suspensión en dicha aplicación y es el mejor juez sobre cuándo se debe realizar el mantenimiento periódico”. Las inspecciones visuales se deben hacer al menos una vez cada tres o seis meses, y el reapriete por lo menos una vez al año, sugiere Kutson.

Como no siempre puedes saber si un tornillo ya no está lo suficientemente apretado, se recomienda buscar restos de óxido que salgan de éste, o por huecos y quebraduras en la pintura alrededor del tornillo. Normalmente, los tornillos reunirán suciedad u óxido alrededor de la junta, así que otra pista de que está flojo es que la junta entre la cabeza del tornillo o la tuerca estará más limpia que en una apretada.

Cuando reaprietes cualquier tornillo de la suspensión, asegúrate de que la junta está limpia de óxido antes de aplicar la llave dinamométrica. En tornillos razonablemente nuevos, puedes volver a apretarlos una o dos veces; los más viejos deberán ser reemplazados por refacciones del mismo tamaño y valores de torsión. Aprieta según las especificaciones del fabricante.

Aprieta tus tornillos U

Este tipo de tornillos se cuecen aparte, pues se requiere más cuidado cuando se reemplazan los que están flojos o rotos. Estos sujetan el eje a la suspensión y por lo tanto están sometidos a mucho más estrés. Los tornillos deben ser apretados correctamente. Nunca reutilices un tornillo U ni tampoco la tuerca. Una vez que se aprietan a la torsión adecuada, pueden estirarse y por lo tanto ya no se pueden reapretar.

Se recomienda utilizar un lubricante con base de cera en la cuerda de los tornillos U para asegurar una fuerza de sujeción adecuada, además de emplear una llave dinamométrica para ajustar con precisión la fuerza de sujeción del tornillo. Otra buena idea es que, después de instalar los tornillos, des un recorrido donde la suspensión alcance su máxima articulación y después cargar la suspensión antes de reapretar los tornillos U. Estos deben ser reapretados nuevamente después de 3,000 o 5,000 millas después de ser reemplazados.

Por su parte, Bob Borsam, gerente de soporte técnico de productos vocacionales en Hendrickson, recomienda revisar la torsión en cada vehículo nuevo antes de que entren en servicio. No por falta de confianza en el ensamblaje de los fabricantes, sino porque los valores que se colocaron en la planta podrían cambiar cuando la suspensión se asentó durante la entrega. “Es una buena idea calibrar los tornillos de la suspensión cuando el camión es nuevo, y una vez más después de un par de miles de millas de uso regular”, dice Borsam. “Hemos encontrado que eso hace una gran diferencia después de un año y medio en el camino, especialmente en las aplicaciones de uso severo”.

Bujes rígidos

Los bujes están diseñados para proveer flexibilidad entre dos partes que se mueven al tiempo que mantienen cierta rigidez se gastan con el tiempo y necesitan ser reemplazados. Una inspección visual es suficiente usualmente, ya que los espacios entre las tapas terminales y el tornillo son evidentes. En aplicaciones más pesadas, como en vocacionales con suspensiones de barras galopantes, un poco de movimiento inducido puede ser necesario para una correcta evaluación. Por ello, Borsam recomienda colocar un gato de botella debajo de la viga y moverla de arriba abajo, buscando movimiento entre las partes. “Esto es algo que sugerimos cada seis meses”, dice. “Los usuarios sabrán mejor cómo reaccionan sus suspensiones al ambiente de trabajo, y qué tan seguido necesitan mantenimiento, pero cuando menos, estas inspecciones pueden evitar una avería en el camino, atacando el problema antes de que sea demasiado grave”.

La mayoría de los bujes de la suspensión ya no requieren lubricante, pero los de los resortes delanteros necesitan una buena dosis de lubricante limpio de manera regular, al menos cada servicio B. Para ello, sube el bastidor con un gato, quitando la presión del eje y el resorte, antes de engrasar. También asegúrate que el buje esté purgado, solo revisa que del borde más lejano salga grasa limpia, recién aplicada.

El estado de los bujes en una suspensión mecánica puede ser un poco más crítico porque conforme se desgastan, la suspensión se desalinea. Eso a su vez hace que las llantas se ondulen, que el buje igualador se fatigue por una carga excesiva, y muchos otros problemas costosos de resolver. Por ello, Rob Nissen, gerente de servicio técnico de SAF Holland, recomienda inspeccionar regularmente los bujes del brazo de torque, y con mayor frecuencia si la suspensión soporta poca o ninguna carga la mayor parte del tiempo. “Cuando la suspensión no va cargada, se la pasa rebotando y se golpea a si misma porque no hay peso para mantener todo en su lugar”, dice Nissen. Los tornillos son un gran problema en las suspensiones mecánicas y tornillos U flojos son la razón número uno de resortes rotos, de acuerdo a Nissen. Por ello, todo mantenimiento preventivo que realices al grupo de anclaje te evitará dolores de cabeza en el camino.

Ejes elevadores y auto rotantes

Estos ejes presentan retos únicos, ya que además de tener que preocuparte por los posibles problemas de cualquier eje, tienen ciertas características únicas con la alineación y el mecanismo de elevación. El desgaste de las llantas es un tema –y un indicador de problemas- porque un mecanismo auto rotante tiene muchas piezas que hacen que las llantas sigan al eje de dirección.

Wayne Powell, gerente de mercadotecnia en Reyco, recomienda poner especial atención a las terminales de los tirantes de dirección y a los bujes en el mecanismo de elevación paralela. “Los cojinetes de las ruedas son otra cosa a la cual dar mantenimiento en los ejes auto rotantes”, dice Powell. “La rueda simplemente sigue el terreno y la dirección del vehículo. No puedes aplicar fuerza de entrada como lo haces en un eje de dirección, por lo cual los cojinetes tienden a sacudirse un poco más”.

Adicionalmente, debido a que están colocados a la mitad del chasis, los ejes elevadores pueden ser sobrecargados al rodar en un terreno con el centro elevado, lo cual coloca una carga excesiva en las llantas, el eje y los soportes. Mantén tu atención en esta área buscando grietas y señales de torcimiento, sugiere Powell.

No pases por alto las válvulas de nivelación. Normalmente, una vez que han sido ajustadas de acuerdo a las especificaciones de fábrica, no necesitan mayores ajustes. Hasta que llega un conductor. Algunos creen que “ajustando” estas válvulas obtendrán un manejo más suave. Pero esto no solo es falso, sino que podría ocasionar un caos en los ángulos de transmisión, las juntas U y los resortes de acero en una suspensión neumática sobre resortes.

Finalmente, si hace falta alinear el camión, no te molestes en hacerlo hasta que todos los componentes de la suspensión hayan sido inspeccionados y restaurados a las especificaciones originales. Una suspensión floja y descuidada permanecerá así después de la alineación, al igual que la alineación de los ejes. Solo estarás desperdiciando tiempo y dinero.

Amortiguadores

No importa qué tan bueno sea, ningún amortiguador es eterno y puede que una falla no se vea a simple vista. Si bien el Consejo de Mantenimiento y Tecnología de las Asociaciones de Transportistas Americano recomiendan establecer un intervalo de reemplazo de amortiguadores, también reconocen que no hay dos operaciones o vehículos que los desgasten a un mismo ritmo. Por ello, sugieren reemplazarlos cada que cambies las llantas por unas nuevas.

Inspecciona visualmente los amortiguadores durante el servicio A o cada 10,000 a 20,000 millas. Examina si el cuerpo del amortiguador presenta daños, dentaduras o grietas. Checa que los soportes y bujes no presenten deformaciones ni estén sueltos, y busca que no haya aceite fresco goteando de la polvera. Residuos de aceite en el cuerpo del amortiguador son aceptables y considerados normales bajo ciertas condiciones; pero si hay aceite líquido corriendo por el cuerpo del amortiguador es momento de reemplazarlo.

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Cuida tu suspensión

Revisar la suspensión de tu camión de manera periódica puede evitar no solo que te quedes tirado en el camino, sino que puede también que se desgasten otros componentes que podrían causar averías muy costosas. ¿Listo para empezar?

Uno creería que revisar un sistema como la suspensión es un trabajo ultra complicado; pero en realidad no es así. La clave para hacer que la suspensión de tu camión trabaje para ti y no contra ti es muy simple: mantén todo apretado. Esto porque en cuanto los componentes de la suspensión se aflojan, las llantas trabajan mal, los resortes se rompen, el consumo de combustible se eleva y los conductores se quejan. Es decir, todo mal.

No importa qué tipo o marca de suspensión lleve tu camión o tráiler, el aspecto más crítico del mantenimiento a la suspensión es apretar los tornillos. John Kutson, gerente de soporte técnico para camiones de carretera en Hendrickson, dice que los intervalos de reapriete pueden variar según el tipo de suspensión y, más que nada, dependiendo de la aplicación.

“Hendrickson ofrece guías sobre de inspección y de intervalos de reapriete, pero cada aplicación es única. Lo que le funciona a un cliente podría destrozar a otro”, comenta. “El usuario sabe a qué se enfrenta la suspensión en dicha aplicación y es el mejor juez sobre cuándo se debe realizar el mantenimiento periódico”. Las inspecciones visuales se deben hacer al menos una vez cada tres o seis meses, y el reapriete por lo menos una vez al año, sugiere Kutson.

Como no siempre puedes saber si un tornillo ya no está lo suficientemente apretado, se recomienda buscar restos de óxido que salgan de éste, o por huecos y quebraduras en la pintura alrededor del tornillo. Normalmente, los tornillos reunirán suciedad u óxido alrededor de la junta, así que otra pista de que está flojo es que la junta entre la cabeza del tornillo o la tuerca estará más limpia que en una apretada.

Cuando reaprietes cualquier tornillo de la suspensión, asegúrate de que la junta está limpia de óxido antes de aplicar la llave dinamométrica. En tornillos razonablemente nuevos, puedes volver a apretarlos una o dos veces; los más viejos deberán ser reemplazados por refacciones del mismo tamaño y valores de torsión. Aprieta según las especificaciones del fabricante.

Aprieta tus tornillos U

Este tipo de tornillos se cuecen aparte, pues se requiere más cuidado cuando se reemplazan los que están flojos o rotos. Estos sujetan el eje a la suspensión y por lo tanto están sometidos a mucho más estrés. Los tornillos deben ser apretados correctamente. Nunca reutilices un tornillo U ni tampoco la tuerca. Una vez que se aprietan a la torsión adecuada, pueden estirarse y por lo tanto ya no se pueden reapretar.

Se recomienda utilizar un lubricante con base de cera en la cuerda de los tornillos U para asegurar una fuerza de sujeción adecuada, además de emplear una llave dinamométrica para ajustar con precisión la fuerza de sujeción del tornillo. Otra buena idea es que, después de instalar los tornillos, des un recorrido donde la suspensión alcance su máxima articulación y después cargar la suspensión antes de reapretar los tornillos U. Estos deben ser reapretados nuevamente después de 3,000 o 5,000 millas después de ser reemplazados.

Por su parte, Bob Borsam, gerente de soporte técnico de productos vocacionales en Hendrickson, recomienda revisar la torsión en cada vehículo nuevo antes de que entren en servicio. No por falta de confianza en el ensamblaje de los fabricantes, sino porque los valores que se colocaron en la planta podrían cambiar cuando la suspensión se asentó durante la entrega. “Es una buena idea calibrar los tornillos de la suspensión cuando el camión es nuevo, y una vez más después de un par de miles de millas de uso regular”, dice Borsam. “Hemos encontrado que eso hace una gran diferencia después de un año y medio en el camino, especialmente en las aplicaciones de uso severo”.

Bujes rígidos

Los bujes están diseñados para proveer flexibilidad entre dos partes que se mueven al tiempo que mantienen cierta rigidez se gastan con el tiempo y necesitan ser reemplazados. Una inspección visual es suficiente usualmente, ya que los espacios entre las tapas terminales y el tornillo son evidentes. En aplicaciones más pesadas, como en vocacionales con suspensiones de barras galopantes, un poco de movimiento inducido puede ser necesario para una correcta evaluación. Por ello, Borsam recomienda colocar un gato de botella debajo de la viga y moverla de arriba abajo, buscando movimiento entre las partes. “Esto es algo que sugerimos cada seis meses”, dice. “Los usuarios sabrán mejor cómo reaccionan sus suspensiones al ambiente de trabajo, y qué tan seguido necesitan mantenimiento, pero cuando menos, estas inspecciones pueden evitar una avería en el camino, atacando el problema antes de que sea demasiado grave”.

La mayoría de los bujes de la suspensión ya no requieren lubricante, pero los de los resortes delanteros necesitan una buena dosis de lubricante limpio de manera regular, al menos cada servicio B. Para ello, sube el bastidor con un gato, quitando la presión del eje y el resorte, antes de engrasar. También asegúrate que el buje esté purgado, solo revisa que del borde más lejano salga grasa limpia, recién aplicada.

El estado de los bujes en una suspensión mecánica puede ser un poco más crítico porque conforme se desgastan, la suspensión se desalinea. Eso a su vez hace que las llantas se ondulen, que el buje igualador se fatigue por una carga excesiva, y muchos otros problemas costosos de resolver. Por ello, Rob Nissen, gerente de servicio técnico de SAF Holland, recomienda inspeccionar regularmente los bujes del brazo de torque, y con mayor frecuencia si la suspensión soporta poca o ninguna carga la mayor parte del tiempo. “Cuando la suspensión no va cargada, se la pasa rebotando y se golpea a si misma porque no hay peso para mantener todo en su lugar”, dice Nissen. Los tornillos son un gran problema en las suspensiones mecánicas y tornillos U flojos son la razón número uno de resortes rotos, de acuerdo a Nissen. Por ello, todo mantenimiento preventivo que realices al grupo de anclaje te evitará dolores de cabeza en el camino.

Ejes elevadores y auto rotantes

Estos ejes presentan retos únicos, ya que además de tener que preocuparte por los posibles problemas de cualquier eje, tienen ciertas características únicas con la alineación y el mecanismo de elevación. El desgaste de las llantas es un tema –y un indicador de problemas- porque un mecanismo auto rotante tiene muchas piezas que hacen que las llantas sigan al eje de dirección.

Wayne Powell, gerente de mercadotecnia en Reyco, recomienda poner especial atención a las terminales de los tirantes de dirección y a los bujes en el mecanismo de elevación paralela. “Los cojinetes de las ruedas son otra cosa a la cual dar mantenimiento en los ejes auto rotantes”, dice Powell. “La rueda simplemente sigue el terreno y la dirección del vehículo. No puedes aplicar fuerza de entrada como lo haces en un eje de dirección, por lo cual los cojinetes tienden a sacudirse un poco más”.

Adicionalmente, debido a que están colocados a la mitad del chasis, los ejes elevadores pueden ser sobrecargados al rodar en un terreno con el centro elevado, lo cual coloca una carga excesiva en las llantas, el eje y los soportes. Mantén tu atención en esta área buscando grietas y señales de torcimiento, sugiere Powell.

No pases por alto las válvulas de nivelación. Normalmente, una vez que han sido ajustadas de acuerdo a las especificaciones de fábrica, no necesitan mayores ajustes. Hasta que llega un conductor. Algunos creen que “ajustando” estas válvulas obtendrán un manejo más suave. Pero esto no solo es falso, sino que podría ocasionar un caos en los ángulos de transmisión, las juntas U y los resortes de acero en una suspensión neumática sobre resortes.

Finalmente, si hace falta alinear el camión, no te molestes en hacerlo hasta que todos los componentes de la suspensión hayan sido inspeccionados y restaurados a las especificaciones originales. Una suspensión floja y descuidada permanecerá así después de la alineación, al igual que la alineación de los ejes. Solo estarás desperdiciando tiempo y dinero.

Amortiguadores

No importa qué tan bueno sea, ningún amortiguador es eterno y puede que una falla no se vea a simple vista. Si bien el Consejo de Mantenimiento y Tecnología de las Asociaciones de Transportistas Americano recomiendan establecer un intervalo de reemplazo de amortiguadores, también reconocen que no hay dos operaciones o vehículos que los desgasten a un mismo ritmo. Por ello, sugieren reemplazarlos cada que cambies las llantas por unas nuevas.

Inspecciona visualmente los amortiguadores durante el servicio A o cada 10,000 a 20,000 millas. Examina si el cuerpo del amortiguador presenta daños, dentaduras o grietas. Checa que los soportes y bujes no presenten deformaciones ni estén sueltos, y busca que no haya aceite fresco goteando de la polvera. Residuos de aceite en el cuerpo del amortiguador son aceptables y considerados normales bajo ciertas condiciones; pero si hay aceite líquido corriendo por el cuerpo del amortiguador es momento de reemplazarlo.

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