Lava tu camión

¡Que no se oxide!

Mantener limpio tu camión no solo hace que luzca mejor y mejora tu imagen profesional, sino que te permite mantener a raya a uno de los enemigos más temidos por todo aparato metálico: el óxido.

Dice un dicho que no hay que juzgar un libro por la cubierta, pero la verdad es que en el mundo en el que vivimos las apariencias juegan un papel muy importante. Esta simple razón debería ser lo suficientemente poderosa para que no dejes que tu camión se convierta en un “chiquero” antes de lavarlo. Y aunque no es una de las tareas de mantenimiento favoritas –especialmente cuando no se trata de tu camión- es importante llevarla a cabo de manera regular para evitar que pequeños problemas que puedes resolver tú mismo se conviertan en una bola de nieve que termine con tu camión en el último lugar donde lo quieres ver: el taller.

Además de esto, mantener limpio tu camión es una de las formas más fáciles de crear una buena impresión en tus clientes –actuales y potenciales-; pues una apariencia aseada inmediatamente transmite el mensaje de que te preocupas por que las cosas funcionen bien. Y podemos decir sin temor a exagerar que alguien que se preocupa por la apariencia de su camión también cuidará de que esté en buenas condiciones mecánicas, haciéndolo menos propenso a tener descomposturas que retrasen las entregas.

El problema con mantener una flota limpia es que cuesta dinero; lo cual puede ir de unos cientos de dólares al año a varios miles dependiendo de si tienes un solo camión o si manejas una flota. Además, con la aprobación de la Ley de Agua Limpia de 1990, uno no puede simplemente lavar su camión en el primer lugar que se le ocurra, pues la norma obliga a que toda el agua sea tratada antes de que vaya a parar a ríos y mares para reducir lo más posible la contaminación de estos.

Más que apariencia

Por supuesto, lavar regularmente tu camión tiene beneficios que van más allá de la estética. Mantener limpias las diferentes partes del vehículo como carrocería, suspensión, rines, etcétera, nos ayuda a verificar si hay algún tornillo suelto, falta una pieza o alguna parte necesita ser engrasada. Pero, más importante, te ayuda a detectar uno de los peores enemigos de cualquier vehículo motorizado: el óxido. El óxido es la corrosión del metal que ocurre en la presencia de sal y humedad, y hay algunas áreas de tu camión que son especialmente susceptibles al óxido.

  • El vano del motor. La corrosión de conectores eléctricos y otras partes bajo el cofre pueden causar fugas, cortocircuitos y otros problemas.
  • Chasis y bastidor. Las partes metálicas conectadas al bastidor proveen muchos rincones y grietas donde la humedad se puede acumular, oxidándose con el tiempo. Las partes más susceptibles a esto son las mangueras metálicas de los frenos y combustible, el tanque de combustible, los tubos de llenado y la suspensión y otras partes móviles.
  • La pintura y el cromo. Además de darle una buena apariencia a tu camión, la pintura es la cubierta protectora de la carrocería. Pequeños rayones pueden acumular humedad y ocasionar que la pintura se desprenda, con la subsecuente aparición de óxido si pasa mucho tiempo. Las partes cromadas son especialmente sensibles al óxido, por lo que debes lavarlas solo con jabón o limpiadores no abrasivos.

Cómo prevenir el óxido

Lava tu camión mínimo una vez al mes para remover la suciedad y la sal; y hazlo más seguido durante en el invierno, cuando hay sal y salmuera en los caminos para derretir el hielo. Una buena idea es enjuagarlo cada dos semanas, si la temperatura lo permite, o dentro de un garaje si el frío es demasiado.

Si tienes que hacer repartos cerca de la costa, lava tu camión cuando regreses a casa o el garaje para remover la sal, pon especial énfasis en la parte delantera del camión y bajo el motor. Rocía con agua el radiador, el condensador del aire acondicionado y básicamente todos los elementos que quedan expuestos detrás de la zona de la parrilla.

Encera tu camión mínimo dos veces al año para proteger la pintura. Por supuesto, si vives en lugares donde el clima es más extremo, es decir, donde hace mucho calor o mucho frío, es recomendable hacerlo más seguido.

Verifica periódicamente tu camión buscando rayones o manchas de óxido. Si éste ya comenzó a formarse, determina si puede repararse o debe ser removido; si no eres un experto en la materia, pregúntale a quienes sí lo son. En tiendas como Auto Zone hay muchos productos que pueden remover y reparar pequeñas manchas de óxido. Es impresionante cuánto dinero te puedes ahorrar con solo lavar tu camión de manera regular.

Dónde hacerlo

Cuando necesites dejar tu camión reluciente lo más sencillo –y eficiente- es llevarlo a algún centro de lavado, pues ellos tienen el equipo necesario para hacerlo de la manera más rápida. Además, así te olvidas de tener que contratar gente para que se encargue de esto, o de “mover” gente de su puesto habitual de trabajo; así como de desperdicio de jabón y manejo adecuado de los residuos. No te preocupes si por motivos de logística te es complicado llevar tu camión a un centro de lavado, existen muchos que lo hacen a domicilio. Si sueles pasar mucho tiempo tras el volante, seguramente has pasado al lado de varios centros de lavado y te han platicado –o conoces de primera mano- la calidad de sus servicios. Al momento de elegir, trata de quedarte con la misma empresa el mayor tiempo posible, pues la gran mayoría suele ofrecer programas de lealtad que te ayudarán a ahorrar dinero. Si pasas mucho tiempo en la carretera, entonces te conviene buscar una cadena que tenga centros de lavado en las rutas que sueles recorrer.

Por otro lado, siempre está la opción de hacerlo tu mismo en casa o donde guardes el camión, sólo asegúrate de tener las herramientas y materiales indicados para hacerte la vida más sencilla –como una lavadora de alta presión, jabón para autos, esponjas, trapos, etcétera-. También ten en mente las normas estatales y federales sobre manejo de agua que se desprenden de la Ley de Agua Limpia de 1990, la cual requiere que el agua contaminada sea tratada antes de ser vertida a los ríos. Sea cual sea la opción que escojas, verás que es una modesta inversión de tiempo y/o dinero que forma parte del mantenimiento preventivo de tu camión, que además de hacerlo ver reluciente, te permitirá detectar pequeñas fallas sencillas de arreglar antes de que se conviertan en costosas reparaciones.

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¡Que no se oxide!

Mantener limpio tu camión no solo hace que luzca mejor y mejora tu imagen profesional, sino que te permite mantener a raya a uno de los enemigos más temidos por todo aparato metálico: el óxido.

Dice un dicho que no hay que juzgar un libro por la cubierta, pero la verdad es que en el mundo en el que vivimos las apariencias juegan un papel muy importante. Esta simple razón debería ser lo suficientemente poderosa para que no dejes que tu camión se convierta en un “chiquero” antes de lavarlo. Y aunque no es una de las tareas de mantenimiento favoritas –especialmente cuando no se trata de tu camión- es importante llevarla a cabo de manera regular para evitar que pequeños problemas que puedes resolver tú mismo se conviertan en una bola de nieve que termine con tu camión en el último lugar donde lo quieres ver: el taller.

Además de esto, mantener limpio tu camión es una de las formas más fáciles de crear una buena impresión en tus clientes –actuales y potenciales-; pues una apariencia aseada inmediatamente transmite el mensaje de que te preocupas por que las cosas funcionen bien. Y podemos decir sin temor a exagerar que alguien que se preocupa por la apariencia de su camión también cuidará de que esté en buenas condiciones mecánicas, haciéndolo menos propenso a tener descomposturas que retrasen las entregas.

El problema con mantener una flota limpia es que cuesta dinero; lo cual puede ir de unos cientos de dólares al año a varios miles dependiendo de si tienes un solo camión o si manejas una flota. Además, con la aprobación de la Ley de Agua Limpia de 1990, uno no puede simplemente lavar su camión en el primer lugar que se le ocurra, pues la norma obliga a que toda el agua sea tratada antes de que vaya a parar a ríos y mares para reducir lo más posible la contaminación de estos.

Más que apariencia

Por supuesto, lavar regularmente tu camión tiene beneficios que van más allá de la estética. Mantener limpias las diferentes partes del vehículo como carrocería, suspensión, rines, etcétera, nos ayuda a verificar si hay algún tornillo suelto, falta una pieza o alguna parte necesita ser engrasada. Pero, más importante, te ayuda a detectar uno de los peores enemigos de cualquier vehículo motorizado: el óxido. El óxido es la corrosión del metal que ocurre en la presencia de sal y humedad, y hay algunas áreas de tu camión que son especialmente susceptibles al óxido.

  • El vano del motor. La corrosión de conectores eléctricos y otras partes bajo el cofre pueden causar fugas, cortocircuitos y otros problemas.
  • Chasis y bastidor. Las partes metálicas conectadas al bastidor proveen muchos rincones y grietas donde la humedad se puede acumular, oxidándose con el tiempo. Las partes más susceptibles a esto son las mangueras metálicas de los frenos y combustible, el tanque de combustible, los tubos de llenado y la suspensión y otras partes móviles.
  • La pintura y el cromo. Además de darle una buena apariencia a tu camión, la pintura es la cubierta protectora de la carrocería. Pequeños rayones pueden acumular humedad y ocasionar que la pintura se desprenda, con la subsecuente aparición de óxido si pasa mucho tiempo. Las partes cromadas son especialmente sensibles al óxido, por lo que debes lavarlas solo con jabón o limpiadores no abrasivos.

Cómo prevenir el óxido

Lava tu camión mínimo una vez al mes para remover la suciedad y la sal; y hazlo más seguido durante en el invierno, cuando hay sal y salmuera en los caminos para derretir el hielo. Una buena idea es enjuagarlo cada dos semanas, si la temperatura lo permite, o dentro de un garaje si el frío es demasiado.

Si tienes que hacer repartos cerca de la costa, lava tu camión cuando regreses a casa o el garaje para remover la sal, pon especial énfasis en la parte delantera del camión y bajo el motor. Rocía con agua el radiador, el condensador del aire acondicionado y básicamente todos los elementos que quedan expuestos detrás de la zona de la parrilla.

Encera tu camión mínimo dos veces al año para proteger la pintura. Por supuesto, si vives en lugares donde el clima es más extremo, es decir, donde hace mucho calor o mucho frío, es recomendable hacerlo más seguido.

Verifica periódicamente tu camión buscando rayones o manchas de óxido. Si éste ya comenzó a formarse, determina si puede repararse o debe ser removido; si no eres un experto en la materia, pregúntale a quienes sí lo son. En tiendas como Auto Zone hay muchos productos que pueden remover y reparar pequeñas manchas de óxido. Es impresionante cuánto dinero te puedes ahorrar con solo lavar tu camión de manera regular.

Dónde hacerlo

Cuando necesites dejar tu camión reluciente lo más sencillo –y eficiente- es llevarlo a algún centro de lavado, pues ellos tienen el equipo necesario para hacerlo de la manera más rápida. Además, así te olvidas de tener que contratar gente para que se encargue de esto, o de “mover” gente de su puesto habitual de trabajo; así como de desperdicio de jabón y manejo adecuado de los residuos. No te preocupes si por motivos de logística te es complicado llevar tu camión a un centro de lavado, existen muchos que lo hacen a domicilio. Si sueles pasar mucho tiempo tras el volante, seguramente has pasado al lado de varios centros de lavado y te han platicado –o conoces de primera mano- la calidad de sus servicios. Al momento de elegir, trata de quedarte con la misma empresa el mayor tiempo posible, pues la gran mayoría suele ofrecer programas de lealtad que te ayudarán a ahorrar dinero. Si pasas mucho tiempo en la carretera, entonces te conviene buscar una cadena que tenga centros de lavado en las rutas que sueles recorrer.

Por otro lado, siempre está la opción de hacerlo tu mismo en casa o donde guardes el camión, sólo asegúrate de tener las herramientas y materiales indicados para hacerte la vida más sencilla –como una lavadora de alta presión, jabón para autos, esponjas, trapos, etcétera-. También ten en mente las normas estatales y federales sobre manejo de agua que se desprenden de la Ley de Agua Limpia de 1990, la cual requiere que el agua contaminada sea tratada antes de ser vertida a los ríos. Sea cual sea la opción que escojas, verás que es una modesta inversión de tiempo y/o dinero que forma parte del mantenimiento preventivo de tu camión, que además de hacerlo ver reluciente, te permitirá detectar pequeñas fallas sencillas de arreglar antes de que se conviertan en costosas reparaciones.

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