GMC Canyon 2018

 

La Canyon es una excelente opción para el día a día si no necesitas llevar mucha carga en la caja, especialmente con el motor V6 y la transmisión automática de ocho cambios que estrenó el año pasado. Una alternativa a tomar en cuenta en el cada vez más peleado segmento de las pickups medianas.

Durante años, los expertos de la industria consideraron que el segmento de las pickups medianas estaba muerto, pero con la reintroducción de la Canyon en 2014 GMC dejó ver que había un mercado para esta camioneta. Quizá no sea la mejor vendida de la marca, pero sin duda es una excelente opción para quien no necesita una pickup de media tonelada. Aunque a algunos les puede parecer que tiene poco tiempo, la Canyon no se ninguna novata, pues tiene ya más de 13 años en el mercado -apareció en el 2004 para reemplazar a la Sonoma con motores más potentes y eficientes, además de cambios estilísticos, claro está-. Quizá la sensación de novedad se deba a que la Canyon dejó de producirse en el 2012 y fue solo hasta el 2015 cuando GMC decidió revivirla.

La actual generación de la Canyon viene con varias características de su hermana mayor, la Sierra, como faros de xenón con luces de día de LED en forma de C, una parrilla con diseño similar y escalones en la defensa trasera. Esta pickup está disponible en varias configuraciones que incluyen una cabina extendida con cama de seis pies y una cabina Crew con cama de cinco pies de serie y una opcional de seis pies. Como ya es costumbre, los niveles de equipamiento son SLE, SLT y Denali. La versión SLT incluye el paquete All-Terrain, el cual incrementa la capacidad todo terreno de la Canyon, además de algunos aditamentos exteriores que la diferencian del resto.

Para incrementar la eficiencia de la Canyon, GMC la dotó con tomas de aire en la parrilla que se cierran automáticamente cuando no necesitan ventilación extra y se abren cuando el motor necesita enfriarse. Además, la puerta de la cajuela lleva amortiguadores para evitar que se azote y múltiples opciones para amarrar la carga en la caja y mantener todo en su lugar.

Interior

El interior es un lugar con lugar para las comodidades, pero en el que los diseñadores no pusieron especial esmero. Tras el volante, encontramos un panel de instrumentos sin mucho chiste. Por otro lado, el panel central tiene mucho más onda, especialmente los interruptores que controlan el modo de Remolque/Arrastre y la Alerta de Abandono de Carril. La consola en sí es simple, con la palanca de cambios, dos posavasos y dos pequeñas charolas para monedas u otros objetos pequeños.

Los Asientos delanteros ofrecen buen soporte, aunque la parte inferior podría ser un poco más grande. Los asientos traseros son cómodos, aunque evidentemente no al nivel de un sedán de lujo. Adelante tienes ajustes eléctricos, mientras que la banca de atrás es fija; aunque se puede doblar para abrir un área de almacenaje. Debajo del asiento encontrarás un compartimento para guardar cosas y el equipo para cambiar la llanta. Al doblar los respaldos hacia adelante, tienes una repisa para poner cosas, aunque no hay mucha altura.


La ergonomía es buena, pues los controles están bien ubicados y son fáciles de usar. La pantalla táctil de ocho pulgadas y el software IntelliLink es una maravilla, pues es fácil de entender y relativamente rápida en su respuesta. El software de infotenimiento incluye Apple CarPlay y Android Auto, así como un hotspot Wi-Fi 4G LTE. También hay una cámara de reversa con líneas direccionales dinámicas, la cual es estándar en varios niveles de equipamiento.

La visibilidad es buena gracias a que las ventanas son grandes y a que los espejos tienen un tamaño decente; además de alertas de Monitoreo de Punto Ciego para prevenir accidentes, la cual resulta muy útil, pues la visibilidad trasera es algo limitada, aunque no más que en los crossovers actuales.

Motores y transmisiones

Quienes compren una Canyon podrán elegir entre dos motores de gasolina y uno a diesel. El primero de gasolina es un cuatro cilindros de 2.5 litros con 200 caballos de fuerza y 191 libras-pie. Después tenemos un V6 de 3.6 litros con 308 HP y 275 lb-pie que es nuevo desde el modelo 2017, aunque podría no parecerlo porque tiene la misma configuración y cilindrada que el motor que reemplazó (además de un discretísimo incremento de 3 HP y 6 lb-pie).

Tanto el cuatro en línea como el V6 llevan inyección directa de combustible, apertura variable de válvulas y un sistema de enfriamiento que rocía aceite en la parte inferior de los pistones, ayudando a mantener controlada la temperatura en el bloque del motor de aluminio. Los dos están equipados con transmisiones automáticas de seis velocidades, aunque en el 2.5 puedes pedir una manual de seis cambios de manera opcional. Otra de las novedades para el 2017 fue la adición de una caja de ocho cambios como opción para el V6.

El motor a diesel es un cuatro en línea de 2.8 litros turbocargado con mucho torque y gran eficiencia gracias a sus 181 caballos de fuerza y las impresionantes 369 lb-pie. en cuanto a consumo, es uno de los mejores en el segmento con 22 mpg en la ciudad y 31 en carretera. De poner la potencia al piso se encarga la misma caja automática de seis del resto de la gama, pero tiene disponible también la “nueva” transmisión de ocho velocidades.

La eficiencia en el consumo de combustible de los motores a gasolina es notable, pues el 2.5 litros da 20 millas por galón en ciudad y 27 en carretera usando la caja automática de seis velocidades, tracción en un eje y cabina extendida. La 2.5 litros obtiene 18 mpg en la ciudad y 26 en la carretera si es 4×2, si quieres tracción en ambos ejes los números caen ligeramente a 17 mpg en ciudad y 24 en carretera, nada mal considerando el aumento de peso.

El chasis de la Canyon es el típico de una pickup y está soportado mediante una suspensión independiente en el eje delantero y de “eje vivo” en la parte trasera, con muelles parabólicos con amortiguadores de doble tubo como elemento elástico. De detener a la Canyon están encargados frenos de disco en las cuatro ruedas. Y en cuanto a hacer trabajo duro, la Canyon no se arruga, pues tiene una capacidad de arrastre de 7,600 libras y de carga de 1,620 libras –aunque esto solo con los motores V6, las cifras del cuatro cilindros son más modestas.

General Motors dice que la Canyon es la camioneta Premium de su segmento, pero la renovación de la Honda Ridgeline en 2016 estableció un estándar alto para este nicho. Aún así, la Canyon es un vehículo con características muy convincentes que cumple los requisitos de una pickup en un paquete fácil de manejar. Lo que sí es un hecho es que en GMC nos han demostrado que el segmento de las pickups medianas está más vivo que nunca.

 

Ficha técnica
Motores
4L de 2.5 litros con 200 HP y 191 lb-pie
V6 de 3.6 litros con 308 HP y 275 lb-pie
4L diesel de 2.8 litros con 181 HP y 369 lb-pie
Transmisiones
Automáticas de 6 y 8 velocidades
Manual de 6 velocidades
Suspensión delantera
Independiente
Suspensión trasera
Multibrazo
Precio
Desde $20,885

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GMC Canyon 2018

 

La Canyon es una excelente opción para el día a día si no necesitas llevar mucha carga en la caja, especialmente con el motor V6 y la transmisión automática de ocho cambios que estrenó el año pasado. Una alternativa a tomar en cuenta en el cada vez más peleado segmento de las pickups medianas.

Durante años, los expertos de la industria consideraron que el segmento de las pickups medianas estaba muerto, pero con la reintroducción de la Canyon en 2014 GMC dejó ver que había un mercado para esta camioneta. Quizá no sea la mejor vendida de la marca, pero sin duda es una excelente opción para quien no necesita una pickup de media tonelada. Aunque a algunos les puede parecer que tiene poco tiempo, la Canyon no se ninguna novata, pues tiene ya más de 13 años en el mercado -apareció en el 2004 para reemplazar a la Sonoma con motores más potentes y eficientes, además de cambios estilísticos, claro está-. Quizá la sensación de novedad se deba a que la Canyon dejó de producirse en el 2012 y fue solo hasta el 2015 cuando GMC decidió revivirla.

La actual generación de la Canyon viene con varias características de su hermana mayor, la Sierra, como faros de xenón con luces de día de LED en forma de C, una parrilla con diseño similar y escalones en la defensa trasera. Esta pickup está disponible en varias configuraciones que incluyen una cabina extendida con cama de seis pies y una cabina Crew con cama de cinco pies de serie y una opcional de seis pies. Como ya es costumbre, los niveles de equipamiento son SLE, SLT y Denali. La versión SLT incluye el paquete All-Terrain, el cual incrementa la capacidad todo terreno de la Canyon, además de algunos aditamentos exteriores que la diferencian del resto.

Para incrementar la eficiencia de la Canyon, GMC la dotó con tomas de aire en la parrilla que se cierran automáticamente cuando no necesitan ventilación extra y se abren cuando el motor necesita enfriarse. Además, la puerta de la cajuela lleva amortiguadores para evitar que se azote y múltiples opciones para amarrar la carga en la caja y mantener todo en su lugar.

Interior

El interior es un lugar con lugar para las comodidades, pero en el que los diseñadores no pusieron especial esmero. Tras el volante, encontramos un panel de instrumentos sin mucho chiste. Por otro lado, el panel central tiene mucho más onda, especialmente los interruptores que controlan el modo de Remolque/Arrastre y la Alerta de Abandono de Carril. La consola en sí es simple, con la palanca de cambios, dos posavasos y dos pequeñas charolas para monedas u otros objetos pequeños.

Los Asientos delanteros ofrecen buen soporte, aunque la parte inferior podría ser un poco más grande. Los asientos traseros son cómodos, aunque evidentemente no al nivel de un sedán de lujo. Adelante tienes ajustes eléctricos, mientras que la banca de atrás es fija; aunque se puede doblar para abrir un área de almacenaje. Debajo del asiento encontrarás un compartimento para guardar cosas y el equipo para cambiar la llanta. Al doblar los respaldos hacia adelante, tienes una repisa para poner cosas, aunque no hay mucha altura.


La ergonomía es buena, pues los controles están bien ubicados y son fáciles de usar. La pantalla táctil de ocho pulgadas y el software IntelliLink es una maravilla, pues es fácil de entender y relativamente rápida en su respuesta. El software de infotenimiento incluye Apple CarPlay y Android Auto, así como un hotspot Wi-Fi 4G LTE. También hay una cámara de reversa con líneas direccionales dinámicas, la cual es estándar en varios niveles de equipamiento.

La visibilidad es buena gracias a que las ventanas son grandes y a que los espejos tienen un tamaño decente; además de alertas de Monitoreo de Punto Ciego para prevenir accidentes, la cual resulta muy útil, pues la visibilidad trasera es algo limitada, aunque no más que en los crossovers actuales.

Motores y transmisiones

Quienes compren una Canyon podrán elegir entre dos motores de gasolina y uno a diesel. El primero de gasolina es un cuatro cilindros de 2.5 litros con 200 caballos de fuerza y 191 libras-pie. Después tenemos un V6 de 3.6 litros con 308 HP y 275 lb-pie que es nuevo desde el modelo 2017, aunque podría no parecerlo porque tiene la misma configuración y cilindrada que el motor que reemplazó (además de un discretísimo incremento de 3 HP y 6 lb-pie).

Tanto el cuatro en línea como el V6 llevan inyección directa de combustible, apertura variable de válvulas y un sistema de enfriamiento que rocía aceite en la parte inferior de los pistones, ayudando a mantener controlada la temperatura en el bloque del motor de aluminio. Los dos están equipados con transmisiones automáticas de seis velocidades, aunque en el 2.5 puedes pedir una manual de seis cambios de manera opcional. Otra de las novedades para el 2017 fue la adición de una caja de ocho cambios como opción para el V6.

El motor a diesel es un cuatro en línea de 2.8 litros turbocargado con mucho torque y gran eficiencia gracias a sus 181 caballos de fuerza y las impresionantes 369 lb-pie. en cuanto a consumo, es uno de los mejores en el segmento con 22 mpg en la ciudad y 31 en carretera. De poner la potencia al piso se encarga la misma caja automática de seis del resto de la gama, pero tiene disponible también la “nueva” transmisión de ocho velocidades.

La eficiencia en el consumo de combustible de los motores a gasolina es notable, pues el 2.5 litros da 20 millas por galón en ciudad y 27 en carretera usando la caja automática de seis velocidades, tracción en un eje y cabina extendida. La 2.5 litros obtiene 18 mpg en la ciudad y 26 en la carretera si es 4×2, si quieres tracción en ambos ejes los números caen ligeramente a 17 mpg en ciudad y 24 en carretera, nada mal considerando el aumento de peso.

El chasis de la Canyon es el típico de una pickup y está soportado mediante una suspensión independiente en el eje delantero y de “eje vivo” en la parte trasera, con muelles parabólicos con amortiguadores de doble tubo como elemento elástico. De detener a la Canyon están encargados frenos de disco en las cuatro ruedas. Y en cuanto a hacer trabajo duro, la Canyon no se arruga, pues tiene una capacidad de arrastre de 7,600 libras y de carga de 1,620 libras –aunque esto solo con los motores V6, las cifras del cuatro cilindros son más modestas.

General Motors dice que la Canyon es la camioneta Premium de su segmento, pero la renovación de la Honda Ridgeline en 2016 estableció un estándar alto para este nicho. Aún así, la Canyon es un vehículo con características muy convincentes que cumple los requisitos de una pickup en un paquete fácil de manejar. Lo que sí es un hecho es que en GMC nos han demostrado que el segmento de las pickups medianas está más vivo que nunca.

 

Ficha técnica
Motores
4L de 2.5 litros con 200 HP y 191 lb-pie
V6 de 3.6 litros con 308 HP y 275 lb-pie
4L diesel de 2.8 litros con 181 HP y 369 lb-pie
Transmisiones
Automáticas de 6 y 8 velocidades
Manual de 6 velocidades
Suspensión delantera
Independiente
Suspensión trasera
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